Tenis y Fair Play

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Por Marc Ramon i Cornet
Tenis y deportividadLa imagen de un Rafa Nadal contrariado con el público francés o las declaraciones de su tío y entrenador Toni calificando de “estúpido” al público parisino, han sido protagonistas en los medios de comunicación de toda España, inclusive en parte de la prensa internacional deportiva. El público francés no ha estado especialmente brillante con Rafa Nadal, pero eso no puede ser una excusa para iniciar una campaña mediática contra la afición francesa, sus tenistas y también sus torneos.

La derrota de Rafa Nadal ha tenido una gran trascendencia por varios motivos. Caía el primer cabeza de serie y gran favorito para ganar y arrasar en el Roland Garros. El mejor jugador de tierra batida caía temprano y ante un jugador de segundo nivel, aunque sus cinco victorias consecutivas en París le dejarán muy cerca del Top10. Nadal, acostumbrado a vapulear a todos sus rivales, era por una vez el que corría detrás de la bola y el que no podía hacer frente a los palos de Soderling.

Hasta cierto punto es normal que el público francés, quizá cansado de presenciar las exhibiciones de nuestro astro, se decantara por el rival inferior. Tras cuatro temporadas triunfando, arrasando en la última final, la gente prefiere un nuevo jugador levantando la copa de campeón, preferiblemente un francés, aunque como esto es actualmente difícil, parece que el final perfecto para los franceses será el de Roger Federer completando su Grand Slam.

Nuestros medios de comunicación, acostumbrados a destacar eso de “otra victoria de nuestro número uno”, cambiaron en esta ocasión sus ya habituales frases, para centrar toda su ira sobre el público francés, algo que me parece totalmente erróneo. Por mucho que animaran al rival, incluso que silbaran a Rafa Nadal y tararearan el nombre del sueco, en condiciones normales Rafa nunca perdería ante Soderling, y menos aún en tierra batida. Así pues las crónicas deberían ir más centradas en los problemas del calendario, la dureza del circuito, el Másters 1000 de Madrid...unos silbidos entre punto y punto nunca harán que Nadal pierda partidos de este nivel.

En mi modesta opinión me parece mucho más reprochable la actitud de este público francés en el Roland Garros de hace cuatro temporadas, cuando los gritos absurdos del respetable provocaron un parón en el partido entre Rafa Nadal y Sebastien Grosjean. Ese día Rafa vivió en sus carnes la poca deportividad del jugador francés y la complicidad de su público, algo muy distinto a lo vivido en esta edición, que fue algo más parecido a la frustración de comprobar como las victorias del pasado no han servido para ganarte el cariño del público.

El tenis, deporte número uno en “Fair Play”

El tenis es, con bastante diferencia, el deporte de elite en el que se respira más deportividad. Hablamos de un deporte en Juez arbitro trenisel que el público (en un 99% de los casos) no habla entre punto y punto, desconecta sus móviles y no utiliza las palabrotas habituales en el resto de deportes punteros que se practican en nuestro país.

Los árbitros, personajes criticados, insultados y maldecidos en otras modalidades deportivas, son aquí meros espectadores (en un 99% de los casos), ya que la deportividad de los jugadores del circuito provoca que por ejemplo en los partidos de tierra batida sean los propios protagonistas los que se arbitran sus partidos. El ojo de halcón parece ya mucho más afianzado y sin duda ha ayudado a quitar tensiones en los partidos. Otros deportes deberían también echar mano de las nuevas tecnologías, evitando así que partidos y competiciones se decidan con acciones ilegales que provocan grandes injusticias.

En el primer deporte mundial, el fútbol, podemos ver en cada choque las triquiñuelas que inventan los jugadores, desde tirarse descaradamente en el área, escupirse, insultarse y tratar de engañar en cada jugada al árbitro de turno. En el tenis es habitual ver que jugadores “regalan” los puntos a su rival reconociendo el error del árbitro. Así pues no creo que sea nada positivo que la prensa más sensacionalista de España caliente a nuestros aficionados, haciendo que en el futuro cada participación de Nadal en los torneos franceses (aún debe jugar otra vez este año en París) o los partidos que disputen jugadores de esa nacionalidad en nuestro país, sean una especie de “guerra” entre los dos países vecinos.