| La ITF quiere frenar a ATP y WTA |
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| miércoles, 13 de diciembre de 2006 | |||||||
El organismo rector del deporte blanco mundial está en
contra del “modelo Disney” que pretende imponer el nuevo presidente de
la Asociación de Tenistas Profesionales.
Madrid, España.- “Señoras y señores, estamos matando a nuestro deporte”. La frase resonó la semana pasada durante una cena londinense, y es el reflejo de la lucha de poder en el tenis, donde todos parecen sospechar de todos, en especial del “modelo Disney” que intenta imponer el nuevo jefe de la ATP, el sudafricano Etienne De Villiers. “El circuito está enfocado a conseguir más dinero, algo comprensible. Pero nosotros somos los guardianes de la esencia de nuestro deporte”, dijo a Dpa Franceso Ricci Bitti, presidente de la Federación Internacional de Tenis (ITF), que quiere preservar su “joya” -la Copa Davis- y no está dispuesta a ceder ante las presiones de la ATP para cambiarle la cara al circuito. No le será sencillo resistir, porque el tenis, que desde hace décadas es objeto de la lucha entre “tradicionalistas” y “modernizadores”, es un deporte sin conductor claro. Cada entidad se reparte una parte del poder: la ITF controla los reglamentos, la Copa Davis, la Copa Fed e indirectamente los Grand Slam. La ATP y la WTA manejan los circuitos masculino y femenino y negocian lucrativos contratos de televisión. ¿Qué es lo que quiere De Villiers?, se preguntan los observadores del tenis. Tras 15 años con el estadunidense Mark Miles al frente de la entidad, el estilo es hoy completamente diferente. De un estadunidense se pasó a un sudafricano, de un hombre con antecedentes en la política se pasó a un empresario especializado en el “entertainment”, en el mundo del espectáculo, un hombre que labró su carrera en la Walt Disney Company. De Villiers habla mucho, habla con todos, y dirige reuniones en las que despliega un histrionismo poco común en el a veces plano mundo del negocio del deporte. Puede utilizar una cita de Isaac Newton –“si pude ver más lejos es por haber estado sobre los hombros de gigantes”- o cerrar un encuentro relatando una escena de la película “Parenthood” en la que la abuela de la familia habla de su pasión por la montaña rusa. “Estoy con ella. Siempre disfruté de la montaña rusa”, dijo De Villiers a sus interlocutores. Y puede ser una suerte para él tener esa afición, porque los próximos meses en el tenis pueden parecerse bastante a una montaña rusa, a una sucesión de subidas y bajadas, de euforias y decepciones. Es el caso de Mercedes-Benz, uno de los principales patrocinadores del tenis masculino, con diez millones de dólares al año. La revista alemana “Capital” publicó la semana pasada que la automotriz quiere dejar la ATP y el tenis cuanto antes para concentrarse en el golf, la moda, la música y, con cuentagotas, el futbol. Nada de tenis, adiós incluso a la multimillonaria inversión en los premios Laureus. Mercedes-Benz quiere vincularse al mundo del espectáculo y la diversión. Y es toda una paradoja que deje el tenis por eso, justamente cuando el tenis quiere ser más “fashion”, “entretenido” y multimillonario que nunca antes. Una de las claves de todo el proyecto De Villiers es la reestructuración del calendario para 2009. Quiere crear “mini Grand Slam” y otros torneos reforzados en todo el mundo. Apuesta a ganarse a los jugadores incrementando sensiblemente el dinero que reciben, pero crea recelos entre los torneos. Mientras, la WTA, que tiene el envión de los 88 millones de dólares que le paga Sony Ericsson por seis años de contrato, está embarcada en una acelerada carrera por hacer del tenis algo cada vez más “glamouroso”. “El deporte es entretenimiento, claro. Pero debe ser creíble”, advierte Ricci Bitti. Aunque de tenis y de deporte parece hablarse cada vez menos. Las discusiones pasan por los patrocinadores, la televisión y el marketing. En esa línea, De Villiers acaba de situar al frente de la ATP para Europa al británico Andy Anson. Anson trabajo en Disney, y hasta ahora estaba en el equipo de gestión del club inglés de futbol del Manchester United, donde fue el responsable de un contrato para la camiseta que le reportó al club ingresos del orden de 83.5 millones de euros (unos 106 millones de dólares). Ian Wight, director del torneo de Queen’s, es el autor de la frase en que denuncia que se está “matando” al tenis. “¿Es economía o delirio que un jugador pueda cobrar tres veces más que el campeón de un torneo sólo por presentarse en él?”, se preguntó. Wight denuncia así las “garantías”, prohibidas en los ‘70 y ‘80 y legales ahora, que permiten a los torneos asegurarse la presencia de estrellas pagando fuertes sumas por anticipado. “Creo que lo que dijo Ian es un poco irónico. Nadie le está poniendo una pistola en la cabeza. Pero sí, tenemos que manejar mejor nuestro torneos”, admite De Villiers, cuyas relaciones con Ricci Bitti no son, por decirlo de algún modo, óptimas. “Veo en él mucho entusiasmo por cambiar”, dijo el presidente de la ITF acerca del jefe de la ATP, al que ve “subestimando” algunas cosas. “Pero hay que tener equilibrio entre la sangre nueva y la experiencia en el tenis. Y no tiene sentido cambiar por cambiar. ¿Qué sentido tiene arreglar lo que funciona?”.
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