| Más medidas para evitar las bajas en los torneos de tenis |
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| jueves, 11 de enero de 2007 | |||||||||||||||||||
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Las renuncias se han convertido en el peor azote para los torneos. Se quiere actuar de inmediato para frenarlas En los días y horas previos al sorteo los directores de torneos se ponen a temblar si el timbre de su teléfono empieza a sonar con insistencia. Suelen ser malas noticias: alguien que se da de baja. Y aunque, con el paso del tiempo, uno pueda acostumbrarse, no puede evitar el enfado y la decepción. El año pasado en el circuito masculino hubo 383 llamadas de ese tipo... O lo que es lo mismo: 383 renuncias. Una cifra que el presidente de ATP, el surafricano Etienne De Villiers, califica como una “salvajada inaceptable”. Y es que, como el propio De Viliers destaca, los grandes perjudicados son los aficionados. “Ellos pagan por ver a unos jugadores y, si éstos no van, eso supone una decepción. Si año tras año la cosa se repite ¿quién asegura que esos aficionados no se cansen y pasen a interesarse por otros deportes?”. Por eso, la ATP ha aprobado una serie de medidas para que sus estrellas cumplan con los compromisos que adquieran. Así, se endurecen, ya esta temporada, las sanciones por darse de baja en un torneo. Unas sanciones que irán en aumento a cada año. Al tiempo, se les ofrece una serie de recompensas: no más Masters Series en semanas consecutivas; no más finales al mejor de cinco sets, premios mayores y también bonificaciones: la más espectacular, tres millones de dólares (algo más de 2,3 millones de euros) de bonificación para los cuatro primeros de 2007 que se comprometan a disputar ocho de los nueve Masters Series que componen el circuito, incluidos los dos últimos, Madrid y París-Bercy. El circuito femenino tampoco se salva. Según reconoció su presidente, Larry Scott, ninguno de los torneos de máxima categoría tras los Grand Slam, los Tier I, pudo contar con todas las jugadoras que se habían comprometido. Como medida inicial, decidió doblar sus sanciones por una renuncia de última hora hasta un máximo de 40.000 dólares (casi 31.000 euros) por cada una de ellas si se han superado ya las tres renuncias en un año. Asimismo, el WTA Tour redujo el número de torneos obligatorios para las ‘top-10’ (de 13 a 12 al año), con bonificaciones para aquellas que llevan más de 12 años compitiendo en el circuito y para las que han superado los 30 años de edad. Toda medida es poca para evitar sorpresas desagradables en el último momento. Vía | DiarioSport.com
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