Djokovic sobrevive en la guerra

Novak Djokovic

NACHO MÜHLENBERG
El número uno del mundo, Novak Djokovic, derrota de forma agónica al suizo Stanislas Wawrinka por 1-6, 7-5, 6-4, 6-7 y 12-10 tras más de 5 horas de partido. El serbio se enfrentará a Thomas Berdych en cuartos de final.

Apasionante. Tremendo. Brutal. Emocionante. Conmovedor. TENIS en estado puro. El Rod Laver Arena vivió un partido que seguramente será de los mejores del 2013 (me mojo a mediados de enero, sí). El partido acabó casi a las 2 de la mañana hora local de Melbourne y durante las más de las 5 horas de partido se vieron golpes impresionantes, de otra galaxia. Actitudes de dos guerreros, dos luchadores que sufrieron y pelearon no solo contra su rival, sino también contra su propio físico.

El partido comenzó con un suizo enchufadísimo. 9 ganadores, tan solo 3 errores no forzados y una efectividad del 100% a la hora de quebrarle el saque al serbio. 3 oportunidades, 3 roturas hicieron que en 25 minutos Wawrinka destrozara a ‘Nole’ bajo todo pronóstico. 6-1 por la vía rápida.

El segundo set, más de lo mismo. El cabeza de serie número 15 seguía jugando con una ametralladora en vez de una raqueta y quemaba la pelota. Disparaba a las esquinas, a las líneas y lograba ganadores que dejaban parado y sin opciones al serbio. En un abrir y cerrar de ojos se puso 5-2 arriba y empezaban los murmullos en la grada. Djokovic no podía entrar en partido, Wawrinka se lo impedía. El 5-3 y saque del suizo fue el momento clave del segundo set.

Wawrinka tenía que cerrarlo, e hizo todo lo que no hay que hacer a la hora de la verdad. Ni un primer saque (que venía sacando a un ritmo espectacular y con un alto porcentaje) y 4 errores no forzados de manera consecutiva le privaron de hacerse con el game, y en consecuencia con la segunda manga. El serbio se calentó y se metió en el partido. 5 juegos al hilo y 7-5 en el bolsillo para equilibrar el partido.

El tercer set fue muy disputado pero cayó del bando de Djokovic por 6-4. Todo hacía indicar que, después de las oportunidades perdidas por Wawrinka en el segundo set, la balanza caería de forma gradual para ‘Nole’, pero el guerrero suizo no se rendiría tan fácilmente.
stanislas wawrinkaComenzaba el cuarto set, y la batalla estaba abierta. El suizo dejaba a los espectadores, y al mismísimo Djokovic, con la boca abierta ante la potencia de sus tiros y un revés a una mano paralelo que nos recordaba a la mejor versión de su compatriota y Rey del tenis mundial, ya saben de quién hablo. Sin tregua se iban a la muerte súbita del tenis. El balance entre los dos jugadores a la hora de los tie breaks era claramente favorable a ‘Nole’: 6 jugados, 6 ganados.

Aquí es donde se vio una versión de Wawrinka que sorprendió. Sin achicarse y con una grada con más hambre de tenis se vino arriba. Misiles por encima de los 220 km/h, voleas de libro, y puntos jugados a la perfección le hicieron ganador de la cuarta manga. 7/6 y todo por decidir en el último set.

Llevaban 4 horas de partido y, en la pista, no solo eran protagonistas Djokovic y Wawrinka, sino también el fisioterapeuta. Un asiduo del quinto set. Los jugadores notaban el cansancio, la fatiga muscular y luchaban para que esos calambres no les impidieran tener que bajarse del barco del que era, uno de los mejores partidos del torneo.

El quinto y definitivo set fue una maravilla. Esos parciales que generan emoción y adicción a este deporte. Los jugadores dejándose la piel en cada pelota. Ninguno regalaba nada. Si alguno de los dos quería subir un tanto en el marcador, tendría que ganarlo a base de sudor y sangre en la cancha. El público lo agradecía, era consciente que no estaban viendo un partido más sino una batalla del tenis. Esos partidos que quedan en la memoria de todos.

Tras 104 minutos Djokovic terminó quebrándole el saque al suizo y se quedó con el set decisivo por 12 juegos a 10. El serbio demostró por qué es el número uno del mundo y dio una lección de cómo gestionar los puntos determinantes y los momentos clave. Esas pequeñas diferencias, que determinan el ranking de uno y otro. Esas pequeñas diferencias que, parecen diminutas y, a su vez, son enormes y tan difíciles de conseguir. Esas diferencias que hacen diferentes a los jugadores de arriba, a los mejores.

Wawrinka se fue de la cancha emocionado, llorando. El público rendido a los pies de los dos gladiadores y recibiendo el aplauso, no solo del Rod Laver Arena, sino de todos los aficionados que, estando en el salón de nuestras casas, al terminar el partido nos pusimos de pie y les aplaudimos.

En el tenis no existe el empate, sino no les quepa la menor duda que este partido debería haber sido eso, un empate.

Djokovic vs Wawrinka – Abierto Australia 2013, mejores momentos.

Resultados completos Abierto Australia 2013

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