¿Es una putada que tu hijo juegue bien al tenis?

tenista

DAVID CREUS CARRASCO
Dirijo la Escuela de Tenis “Top Tennis Julián Alonso”, a mis espaldas 25 años en la enseñanza de este maravilloso deporte. Tenemos niños desde 3 años hasta adultos, todos con la intención de aprender tenis y divertirse, unos más que otros.

Me pregunto si los niños que hacen competición, que nuestra federación regula dando el pistoletazo de salida a partir de los 8 años, (imagino que por un tema económico, el precio de acceder a un torneo supera de largo los 10€,) la hacen siguiendo las pautas de un proyecto deportivo o bien porque han aprendido a pasar tres pelotas decentemente por encima de la red. Culpamos a los Padres de toda la presión que sufren estos niños, parte de razón hay en ello, sin olvidar la responsabilidad de los que vendemos este deporte.

Es sencillo Lanzar sobre el padre toda esa presión que sufre el niño. Gusten o no estas palabras, los que estamos en pista con estos peques, somos quien los vestimos de tenistas profesionales.

¿Porque?, por dinero sin duda y si lo desean egos personales. La competición de tenis está muy bien remunerada, sin olvidar que mover a estos niños por la geografía nos da a conocer como escuelas y con ello más niños. Otros la venden con solo el nombre y logros de cuando eran jugadores, lo cual me dificulta a mí a asociarlo a enseñar bien, mal o regular, pero ya tienen niños por ello. Conseguir que un padre vea que su hijo tiene grandes dotes para este deporte es uno de los objetivos de las escuelas, le obliga hacer verdaderos esfuerzos para lanzarse a la aventura de conseguir que sus hijos sean tenistas. ¿Licito? No lo sé, pero real.

En ningún momento he escrito nada de proyectos deportivos, no son posibles en el tenis de competición. No existen tales proyectos para niños de edades tempranas, las prisas por llegar a los mas alto hace que nunca lleguen a su fin, nos falta paciencia. Perdemos a los alumnos bastante antes de que sea posible terminarlos. Olvidamos o bien por un buen resultado o malo, la evolución física, la psicológica, en ocasiones sus estudios académicos, ¿Vale la pena perder la cabeza, por esas cuatro pelotas bien pasadas por encima de la red?

Y mi pequeña reflexión la hago extensiva a otros deportes en los que existe la misma presión para estos niños.

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