Mirando hacia el futuro

Garbiñe Muguruza

BRUNO BERGARECHE 
El tenis femenino español lleva años buscando desesperadamente una heredera de Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez. Desde entonces han aparecido jugadoras sólidas, con carreras muy respetables como Magüi Serna, Vivi Ruano, Anabel Medina o María José Martínez pero nadie con capacidad para luchar por un Grand Slam. Marta Marrero dio esperanza cuando se coló en los cuartos de final de Roland Garros a los 18 años pero todo fue cuesta abajo desde entonces. Carla Suárez tiene el nivel para hacer algo grande algún día pero las lesiones han frenado su progresión, aunque es cuestión de tiempo su irrupción.

Esta semana nos ha sorprendido gratamente Garbiñe Muguruza, una chica de 18 años quien aprovechó una invitación del Sony Ericsson Open para llegar a cuarta ronda en Miami. Garbiñe nació en Caracas en el año 1993, de padre vasco y madre venezolana, y se mudó a Barcelona a los 6 años. Desde ese momento ha ido progresando por las categorías inferiores hasta proclamarse en la gran escena la semana pasada. Lo más impresionante de esta actuación no es a dónde llegó sino a quién dejó por el camino: la japonesa Morita (6/3, 2/6, 3/0 ret) en primera ronda, la número 9 del mundo Zvonareva en dos cómodos sets (6/4, 6/3) en segunda ronda, y la rocosa número 26 del mundo, Pennetta (6/4, 2/6, 6/0) en tercera antes de caer ante la número cinco del mundo, Agnieszka Radwanska, por 6/3 y 6/2 en octavos de final.

Muguruza se encontraba en el puesto 208 del ranking mundial antes de este torneo, por lo que la veremos en un puesto mucho más alto cuando se publique la clasificación tras la disputa del Sony Ericsson Open. Habrá que estar atentos a la progresión de esta joven porque, quizás, España haya encontrado a alguien que rellene el inmenso hueco dejado por Arantxa y Conchita.

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