Oda al Tenis

vtr open 2013 final

BRUNO BERGARECHE
El primer contacto con la tierra batida en lo que va de año nos ha regalado una final que ensalza todas las virtudes de esta superficie: la garra, la variedad de juego, el paso de defensa a ataque en un golpe, el juego táctico…

La final en Viña del Mar tuvo la épica y esa literatura que hace del tenis sobre arcilla un feudo de grandes batallas. Rafa Nadal aún no es Rafa Nadal pero ha ofrecido una versión suya muy prometedora para ser su primer campeonato en más de siete meses. Pero no hay que quitar mérito a Horacio Zeballos que, jugando como ayer, habría plantado cara a cualquier jugador del mundo.

Con un saque de zurdo, enrevesado, extremadamente liftado y difícil de leer, el punto lo tiene medio hecho. Además jugó con una mentalidad muy agresiva, buscando el winner casi en cada golpe de derecha y revés con unos resultados, sobre todo en el revés, devastadores.

Este modo de enfocar el partido traza una fina línea entre la más absoluta eficacia y la auténtica humillación, no tiene zona gris. Anoche, Zeballos encontró el blanco por encima del negro. Disfrutaba con su tenis y disfrutábamos viéndolo. Ahora lo interesante será ver si es capaz de mantener este estado de forma durante la temporada de tierra batida. Nadal, por su parte, ha sobrepasado su primer obstáculo: volver a jugar sin dolor y ser competitivo, el resultado era lo de menos.

Ahora parte para Sao Paulo donde buscará dar el siguiente paso en su recuperación para volver a ser intocable sobre el polvo de ladrillo.

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