
Rafa Jódar vive días especialmente intensos. A punto de cumplir 20 años, el madrileño afronta uno de los siguientes grandes pasos de una temporada que ha cambiado por completo su dimensión dentro del tenis profesional: su debut con la Selección Española Generali de Tenis en la Copa Davis, en la eliminatoria que España disputará este fin de semana en Santiago de Chile.
El salto ha sido vertiginoso. Jódar se ha instalado entre los mejores del mundo en apenas su primer año en el circuito y se ha convertido en una de las grandes sensaciones del tenis mundial en 2026. Una situación que lleva consigo una atención muy diferente a la que estaba acostumbrado, tanto dentro como fuera de la pista.
Sin embargo, el joven jugador insiste en que intenta vivir este momento sin perder la perspectiva.
“Es verdad que está yendo todo muy rápido, pero al final lo estoy disfrutando”.
Su fórmula pasa por mantener la misma actitud que le ha acompañado desde sus primeros años: humildad, trabajo y paciencia.
Jódar disfruta de un salto que ha cambiado su realidad
El madrileño reconoce que ya ha podido comprobar que tiene argumentos para competir con buena parte de los jugadores del circuito.
“Veo que puedo competir contra la mayoría de los jugadores en el circuito en mi primer año”, explica.
Para Jódar, esa capacidad competitiva es una de las principales señales de que está avanzando en la dirección correcta. Cada torneo, además, supone enfrentarse a un tipo de rival diferente y a situaciones nuevas que forman parte de su aprendizaje en la élite.
La adaptación, por tanto, no se limita al nivel tenístico. El calendario, los viajes, la presión y la necesidad de afrontar cada semana un escenario distinto forman parte también de ese proceso.
Y el propio jugador es consciente de que todavía queda mucho camino.
“Voy a tener que mejorar mucho mi nivel de tenis”
El buen rendimiento conseguido durante la temporada no cambia las expectativas que Jódar tiene sobre sí mismo.
Su objetivo pasa por permanecer durante muchos años entre los mejores, y para ello entiende que deberá prestar atención a todos los detalles.
“Si quieres estar entre los mejores jugadores del mundo durante muchos años, tienes que cuidar cada detalle al milímetro y hacer todas las cosas muy bien”, señala.
También asume que habrá momentos complicados. Para un jugador que está dando sus primeros pasos en el circuito, aprender a gestionar los malos resultados forma parte de la misma evolución que celebrar las victorias.
Jódar considera fundamental aceptar esos momentos, superarlos y mantener una mentalidad orientada a seguir mejorando.
“Si quiero seguir consiguiendo buenos resultados voy a tener que mejorar mucho mi nivel de tenis”.
A esa exigencia se suma otro aprendizaje: acostumbrarse a la intensidad de una temporada completa en el circuito profesional.
“Voy a tener que aprender mucho a lidiar con jugar muchos torneos en un año, con jugar con diferentes rivales en cada semana o incluso en cada torneo”, explica.
Sin comparaciones y centrado en su propio camino
El crecimiento de Jódar ha provocado inevitablemente comparaciones y expectativas. El tenista, sin embargo, prefiere mantenerse al margen de ellas.
Su discurso vuelve una y otra vez al mismo concepto: disfrutar del proceso.
“El camino es disfrutar del proceso, ir mejorando poco a poco”, afirma.
Para Jódar, 2026 representa una temporada de primeras veces. Cada experiencia, positiva o negativa, aporta información que deberá utilizar en los siguientes años.
“Es mi primer año en el circuito, sé que quedan muchas cosas por mejorar y que todo lo que me pase este año va a ser nuevo para mí y van a ser nuevas experiencias”.
Esa perspectiva explica también su intención de no acelerar artificialmente un proceso que considera todavía en construcción.
Madrid, el Club de Tenis Chamartín y una formación familiar
A pocos días de alcanzar los 20 años, Jódar también quiso aclarar un dato sobre sus orígenes. Aunque en ocasiones se le ha situado en Leganés, el tenista explica que nació en Madrid y que allí pasó su infancia.
Su formación tenística comenzó en el Club de Tenis Chamartín, donde jugaba desde los seis años.
“Me he criado en Madrid y he pasado todos los años de mi infancia allí”, recuerda.
Más allá de la pista, el jugador identifica en su entorno familiar una de las claves de la mentalidad que le ha permitido afrontar el salto al profesionalismo.
“Estoy descubriendo que soy una persona valiente”
Quizá una de las reflexiones más personales de la conversación aparece cuando Jódar habla de cómo está viviendo todo lo que rodea a su irrupción en la élite.
“Estoy descubriendo que soy una persona valiente”, confiesa.
La afirmación adquiere especial significado teniendo en cuenta la velocidad con la que ha cambiado su realidad. Viajes constantes, torneos, atención mediática, nuevos rivales y expectativas forman ahora parte de su día a día.
Jódar reconoce que gestionar todo ese entorno siendo tan joven no resulta sencillo, pero considera que está respondiendo bien al desafío.
“Tener que lidiar con todo lo que hay alrededor de los torneos es difícil para una persona tan joven”, explica.
Su manera de afrontarlo vuelve a estar ligada a una palabra que aparece de forma recurrente en su discurso: trabajo.
“He llegado hasta donde he llegado trabajando poco a poco, siendo muy humilde, teniendo los pies en el suelo y yendo poquito a poquito”.
Un equipo reducido alrededor de un proyecto todavía en construcción
Otro de los aspectos que ha llamado la atención durante su primera temporada en el circuito es la presencia habitual de su padre como única persona en su box durante muchos torneos.
El propio Jódar reconoce que se trata de una situación poco habitual en el tenis profesional, donde muchos jugadores cuentan con equipos más numerosos.
Pero para él existe una explicación sencilla: todavía están construyendo el proyecto.
“Es el primer año y estamos intentando aprender de cada error que cometemos y de lo que va bien”, explica.
La relación entre ambos, además, viene de mucho antes de la llegada al circuito profesional.
“Nos llevamos muy bien, tenemos una relación muy buena desde que yo era muy pequeño y él siempre me ha ayudado mucho y siempre quiere lo mejor para mí”.
Una estructura sencilla que, al menos por ahora, está acompañando a Jódar en un momento de enorme transformación deportiva y personal.
El reto de mantener una vida normal
A pesar de la dimensión que ha adquirido su temporada, Jódar intenta conservar espacios alejados del tenis.
Quedar con sus amigos, ir al cine, ver deporte en directo o acudir al Santiago Bernabéu forman parte de sus aficiones. También reconoce su afición por el Real Madrid y su intención de seguir haciendo una vida lo más normal posible dentro de las circunstancias.
“Intentar hacer una vida normal dentro de la medida de lo posible”, resume.
Ese equilibrio puede convertirse en uno de los grandes desafíos de su nueva realidad. El tenis profesional empieza a exigirle cada vez más, pero Jódar parece tener claro que su crecimiento no debe medirse únicamente por los resultados.
Ahora llega otro capítulo importante: vestir por primera vez los colores de España en la Copa Davis.
Y lo hará con apenas 20 años, después de una temporada que le ha obligado a descubrir muchas cosas sobre su tenis, sobre la competición y también sobre sí mismo. Entre ellas, una especialmente significativa: que quizá es mucho más valiente de lo que pensaba.
































