
Apenas treinta horas después de que llegara a las librerías, Juan Carlos Ferrero presentó oficialmente su obra desde la pista central de la Ferrero Tennis Academy de Villena, en coincidencia con la sesión de octavos de final de la novena edición del torneo ATP Ferrero & Forty Challenger 100.
Con público que poblaba buena parte de los graderíos oeste y sur de la pista, Juan Carlos desgajó junto al periodista Joan Solsona ese libro editado por Ediciones Península que se titula Mentalidad ganadora, y que tiene como subtítulo Más allá de la motivación, entrena el hábito de la disciplina.
El trabajo autobiográfico se concentra en 288 páginas de encuadernación rústica de tapa blanda con solapas, y está dividido en tres partes: Ambición, Carácter y Legado.
Dijo Juan Carlos en esa presentación en pista que: “el libro cuenta mis vivencias como jugador a nivel de torneos, lesiones, competición y el cambio de etapa de jugador a entrenador”; y ahondó en que “espera que el libro refleje parte de su filosofía de trabajo”.
Ferrero narra en primera persona la andadura desde su infancia en Ontinyent hasta alcanzar la cima del tenis mundial como jugador y, años después, repetirlo como entrenador.
A través de su experiencia, descubre cómo se forja un campeón desde la infancia: el papel decisivo de la familia, los años de formación, la presión de crecer como un niño prodigio y el valor de la disciplina, el esfuerzo y la constancia en un deporte en el que el aprendizaje de las derrotas es más importante que el de las victorias.
Con honestidad y cercanía Juan Carlos comparte las lecciones que ha extraído de ganancias y pérdidas deportivas, de los momentos de duda y de los grandes éxitos, y muestra cómo los valores que conducen al éxito en el deporte pueden ayudarnos a afrontar los desafíos de la vida.
Es la historia de un campeón que descubrió que el verdadero triunfo no consiste únicamente en ganar, sino en no dejar nunca de crecer.
Ferrero ha confiado el prólogo a su buen amigo Sete Gibernau, brillante expiloto motociclista de la saga Bultó, con quien compartió mucho desde finales del siglo XX. Sete, que ha llamado siempre a su amigo JC, ha escrito:
“Hemos compartido la gestión de derrotas, victorias, alegrías y tristezas. En lo personal y en lo profesional.
Porque ganar se puede ganar algunas veces.
Y perder se pierde otras tantas; generalmente, unas cuantas veces más.
Pero gestionar, eso se tiene que hacer siempre, cuando ganas y cuando pierdes.
Es por esto que podemos decir que hemos aprendido juntos que el único y verdadero éxito en la vida es la gestión de todas nuestras vivencias y emociones.
La gestión de las derrotas y de las victorias.
La gestión de las alegrías y de las tristezas.
La gestión de la vida.
Y en eso JC es un gran maestro.
¿Y por qué lo es?
Pues probablemente por su carácter, su humildad, sus valores y, en definitiva, su respeto y su talento. JC reúne muchos de los fundamentos básicos para ser una persona de éxito. Y ojo, ganar no tiene por qué ser un éxito”.
Ferrero da buenas muestras del potente argumento de la obra desde la propia introducción, cuando se centra en la lucha directa por el número uno que mantuvo con su, entonces, ídolo Andre Agassi en Nueva York.
El autor comienza así: “Poca gente imagina lo que significa enfrentarte a tu ídolo de infancia en el momento culminante de tu carrera. Cada uno a un lado de la red, siendo conscientes de que solamente habrá un vencedor. Quien logre imponerse será reconocido como el mejor del mundo en esa disciplina y en ese momento preciso de la historia. Para el otro, no habrá nada: solo un billete de avión de vuelta a casa.
Eso es precisamente lo que me ocurrió a mí ante Andre Agassi el 6 de septiembre de 2003, cuando nos enfrentamos en una de las semifinales del US Open”. Y continúa detallando aquel especial enfrentamiento.
Y Sete concluye su prólogo de este modo:
“JC seguirá regalándonos, seguro, momentos inolvidables y lecciones de humildad, esfuerzo, trabajo e ilusión.
Desde su timidez, su respeto, su enorme talento y su lealtad.
Y siendo siempre, además, dueño de sus silencios y responsable de sus palabras. Estoy convencido de ello.
JC, yo, personalmente, quiero darte las gracias por ser el mejor amigo y compañero de viaje que nadie puede tener.
Y por ser un referente para mí y para tantos que te admiramos.
P.D.: Y ahora, tal y cómo estás haciendo tú, yo también me pongo a leer un libro que, seguro, nos va a marcar a todos.
Tiempo.
Por favor, ocupen sus asientos. Silencio, por favor.
Preparados para leer.
Al servicio, Juan Carlos Ferrero.
Lean”.






























