
Fotos: @RFET (Archivo).
El tenis español escribió una de sus primeras grandes páginas internacionales hace exactamente un siglo. El 29 de mayo de 1926, España disputaba por primera vez una eliminatoria de Copa Davis como local, en unas pistas del actual Real Club de Tenis Barcelona-1899 que todavía respiraban el aroma aristocrático y social del deporte de la época.
Aquella serie frente a Argentina no solo representó un acontecimiento deportivo. También fue la confirmación de que el tenis comenzaba a ocupar un lugar relevante dentro de la sociedad española.
Una Copa Davis histórica en Barcelona
La presencia de la Copa Davis en España había comenzado apenas unos días antes. Argentina había disputado previamente una eliminatoria ante Hungría en Barcelona, llevando por primera vez la competición a suelo español.
España llegaba reforzada moralmente después de una inesperada remontada ante Irlanda en Dublín. El conjunto español había levantado un complicado 2-1 para avanzar de ronda, mientras que Argentina también aterrizaba en Barcelona tras superar a Hungría por un ajustado 3-2.
El cruce entre españoles y argentinos apenas tuvo margen de preparación. Diez días después de aquellas eliminatorias previas, ambos equipos ya estaban nuevamente sobre la pista.
La organización del evento reflejaba la relevancia que comenzaba a adquirir el tenis en la sociedad catalana. El encuentro contó con la presencia de las principales autoridades políticas y sociales del momento, encabezadas por el General Primo de Rivera y representantes diplomáticos argentinos.
Un ambiente social nunca visto en el tenis español
Las crónicas de la época describen un ambiente extraordinario en las instalaciones del Real Barcelona Lawn-Tennis Club. Más de mil personas acudían diariamente a las jornadas de competición, obligando incluso a ampliar las gradas con una tribuna adicional.
Los dirigentes del club reconocían no haber visto jamás semejante afluencia de público.
La Copa Davis se convirtió durante aquellos días en uno de los grandes acontecimientos sociales de Barcelona. Tras los partidos, la actividad continuaba entre tés, reuniones y bailes organizados en la alameda del club, reflejando el carácter elitista que todavía acompañaba al tenis en los años veinte.
En paralelo, la prensa local insistía en la deportividad que debía imperar durante la serie. El clima entre españoles y argentinos fue ejemplar desde el inicio, con constantes gestos de cordialidad entre ambas delegaciones.
Polémica y tensiones dentro del equipo español
Sin embargo, el ambiente no era completamente tranquilo en el equipo español.
La ausencia de Antonio Juanico generó controversia después de su destacado rendimiento frente a Irlanda. Aunque inicialmente figuraba en la convocatoria oficial, terminó abandonando la concentración por motivos personales.
La situación evidenciaba además ciertas divisiones internas dentro del tenis español. Eduardo Flaquer no había viajado a Dublín por compromisos profesionales, pero su nivel convertía en imprescindible su presencia frente a Argentina.
La tensión aumentó todavía más tras la destitución de José María Tarruella como capitán antes incluso del regreso desde Irlanda. El cargo pasó a manos de José Vidal-Ribas, presidente de la Asociación Española y del Real Barcelona LTC.
Flaquer lidera la reacción española
La eliminatoria arrancó el sábado 29 de mayo de 1926 con un duelo cargado de tensión entre Eduardo Flaquer y Enrique Obarrio.
El argentino dominó el inicio y se adjudicó los dos primeros sets, pero Flaquer protagonizó una remontada memorable. Con un tenis cerebral y paciente, el español encadenó trece juegos consecutivos para terminar imponiéndose en cinco mangas.
El segundo partido también estuvo marcado por el dramatismo. Francisco Sindreu dominaba a Guillermo Robson antes de que la falta de luz obligara a suspender el encuentro. La reanudación del domingo cambió completamente el escenario y el argentino acabó completando la remontada.
Con la eliminatoria igualada, el dobles adquirió una importancia enorme.
El dobles cambia la historia de la serie
España afrontaba el punto decisivo con ciertas dudas. Raimundo Morales y Eduardo Flaquer debían enfrentarse a una pareja argentina que había impresionado frente a Hungría.
Pero Flaquer volvió a asumir el liderazgo competitivo del equipo español.
El cansancio acumulado por Robson y la solidez del tenis español terminaron inclinando el encuentro del lado local. España se imponía en tres sets y recuperaba el control de la eliminatoria antes de la jornada definitiva.
Francisco Sindreu sentencia el triunfo español
El lunes decisivo confirmó el crecimiento competitivo del tenis español.
Francisco Sindreu protagonizó otro intenso encuentro a cinco sets frente a Enrique Obarrio. El español necesitó hasta seis bolas de partido para cerrar una victoria que aseguraba definitivamente el triunfo de España por 3-1.
El encuentro dejó además una de las imágenes más recordadas de aquella eliminatoria. Tras una decisión errónea del juez José María Sagnier que perjudicó a Obarrio, el argentino entregó voluntariamente el siguiente punto como gesto de deportividad.
Aquel episodio simbolizó el espíritu de fair play que dominó toda la serie.
Una eliminatoria que marcó el inicio de una tradición
Aunque la competición todavía estaba lejos de la dimensión global actual, aquella eliminatoria de 1926 representó un punto de partida fundamental para el tenis español.
España descubría el impacto popular de la Copa Davis, el potencial de convocatoria del tenis y la capacidad del deporte para convertirse en un fenómeno social.
Cien años después, aquella serie frente a Argentina sigue ocupando un lugar especial dentro de la memoria histórica del tenis nacional. No solo fue la primera eliminatoria disputada en casa. También fue el comienzo de una relación apasionada entre España y una competición que décadas más tarde acabaría conquistando en múltiples ocasiones.






























