“Entrena tu mente inconsciente” para mejorar tu tenis

VICENTE CUAIRÁN | TENNIS MIND INSTITUTE

Últimamente se está hablando mucho de la influencia que tiene o que podría llegar a tener en nuestro tenis el uso de la mente inconsciente.

Y no les falta razón, sin embargo creo que es importante aclarar algunos aspectos que considero que no se están teniendo en cuenta.

Lo primero y lo que considero que es fundamental dejar claro es ni la mente consciente ni la mente inconsciente ocupan un lugar físico en el cerebro. No existen. Es decir, ni una ni otra se alojan en ninguna zona del cerebro (físicamente hablando) No podemos hablar de mente consciente o de mente inconsciente como lo hacemos por ejemplo de la memoria o el aprendizaje que sí ocupa un lugar físico en una parte del cerebro llamado hipocampo o de la atención que también ocupa un lugar físico en la corteza prefrontal.

Así pues no hay conductas “ejecutadas” por la mente consciente o la mente inconsciente ya que no existen de una manera física, y por lo tanto, como no existen no pueden ni almacenar ni ordenar ningún tipo de conducta o pensamiento.

Lo segundo que deberíamos entender es a qué nos referimos cuando hablamos de la capacidad de procesamiento de cada una de las “mentes”. Sabemos que “la mente inconsciente” (que no existe físicamente, insisto) es capaz de procesar aproximadamente 4 billones de unidades de información y que por el contrario (la mente consciente, esa que tampoco existe físicamente) es capaz de procesar 2.000 unidades de información. Por otro lado sabemos que además el 85% de los que hacemos lo hacemos de manera inconsciente. (Aproximadamente ya que en todos los casos es imposible dar una cifra exacta, ya que insisto otra vez más no existe físicamente y por lo tanto no lo podemos medir)

Dicho así parecería que la mente inconsciente es un receptáculo enorme de almacenamiento de toda esa información que es capaz de procesar y que la mente consciente (comparado con la mente inconsciente) tiene a penas la capacidad de almacenamiento de una taza de té.

Lo cierto es que en dónde se almacena toda esa información es en el cerebro (ni en la supuesta mente consciente ni en la imaginaria mente inconsciente) y que como ya hemos dicho está concretamente en la zona del hipocampo encargada de la memoria y el aprendizaje.

Entonces ¿qué queremos decir cuando hablamos de mente consciente o mente inconsciente? Cuando, por ejemplo, decimos de que la mente inconsciente procesa más información que la mente consciente lo único que queremos decir es que la información que llega al cerebro (que lógicamente ocupa un lugar físico) lo hace mediante una vía consciente o inconsciente. Es decir con voluntariedad o no del sujeto ya que ésta voluntariedad es lo único que diferencia a ambas “mentes” (que insisto, no existen físicamente). Es decir que el cerebro recibe más información de manera inconsciente (involuntaria) que de manera consciente (voluntaria). Pero nada más, ni esa información se aloja en una mente consciente o inconsciente ni tampoco ejecuto acciones o pensamientos promovidos por ninguna de esas dos mentes ya que (y lo digo por última vez) no existen físicamente.

El término “mente inconsciente” se introdujo en el siglo XIX simplemente para diferenciar la acción consciente de la inconsciente y que se apoyaba la idea que unos siglos antes tuvo Descartes con su aforismo “Pienso, luego existo”.

Así pues, frases como “entrena tu mente inconsciente” son imposibles al no haber nada que entrenar. Lo correcto sería decir “reprograma” tu cerebro para que utilice la vía consciente en aquellas acciones o pensamientos que te interesan y utilice la vía inconsciente en aquellas acciones o pensamientos que le resulten más útiles a juego. (Ya que sí que parece empezar a demostrarse que la vía inconsciente es algunos milisegundos más rápida que la consciente).

Tampoco podríamos decir frases del tipo “ese golpe grábalo/almacénalo en tu memoria inconsciente” ya que todo se graba y aprende en la misma zona del cerebro, el hipocampo, y luego éste utiliza la vía consciente o la vía inconsciente programada para llevar a cabo la acción o el pensamiento coherente a la situación concreta que estamos viviendo.

Así pues, ningún golpe o pensamiento se aprende, ejecuta o almacena en la “mente consciente o inconsciente”. El golpe o el pensamiento lo aprende y ejecuta el cerebro a través de un sistema complejísimo que incluye, por ejemplo, neuronas aferentes y eferentes y en los que unos casos interviene la voluntad del sujeto (vía consciente) y en otros se lleva a cabo sin la voluntad del sujeto (vía inconsciente)

Nuestro trabajo consistirá, por lo tanto, en intervenir para ser capaces de reprogramar al cerebro para que, en la medida de nuestras posibilidades, podamos “forzarle” a escoger una u otra vía a la hora de ejecutar un golpe o “enviarnos” un pensamiento en función de lo que nos interese.

Vicente Cuairan

Director Ejecutivo Deportivo en Tennis Mind. Empresa líder especializada en el entrenamiento de la fuerza mental de jugadores de competición.

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