Vuelven Federer y Serena

Serena Williams y Roger Federer

Las finales están hechas para los valientes, para los mejores, para los grandes. Madrid coronó a los dos tenistas más laureados en activo.

Serena Williams doblegaba bajo un sofocante bochorno a Victoria Azarenka, actual número uno del mundo en un partido en el que no le dio ninguna opción: 6-1 y 6-3. La única relajación y concesión que se dio la americana se produjo en la celebración del título. Williams puso de pie al poco público que quedaba regalándoles un baile de lo más cercano, a la par que estrambótico.

La Caja Mágica todavía daría cabida al último partido del torneo. Roger Federer y Thomas Berdych se citaban para decidir quién era el mejor sobre la tierra batida azul en categoría masculina.
Berdych iniciaba el encuentro rompiendo muy rápido el servicio del suizo. A partir de ahí, concentrado y prácticamente rozando la perfección en su juego cerró la primera manga imponiéndose por 6-3. Federer durante el transcurso la misma, estuvo apático, aguantando el chaparrón y guardando fuerzas para lo que todavía quedaba por disputar.

El inicio de la segunda cambiaba los papeles de ambos tenistas. Berdych pasó de cazador a presa. Federer rompía el servicio de su rival con facilidad a las primeras de cambio. En el momento en que mejor tenía el partido para igualarlo, el suizo dudó lo que permitió que perdiese de nuevo su saque y el checo igualase el encuentro a 5 juegos. Poco le duró la alegría, Federer tiró de experiencia y se impuso 7-5.

Comenzaba un nuevo partido a un set. Berdych había mostrado hasta entonces un gran nivel. Federer, por contra, se había dejado llevar. Su enorme calidad y sapiencia le permitían seguir vivo en la final.
El suizo siguió a lo suyo. Quizá un poco más metido en el partido y con más hambre de victoria. Berdych, por contra, dejó que los nervios se instalasen en su cabeza. Malos compañeros, tres dobles faltas le condenaron en los momentos decisivos. 7-5 para Federer, con el que cerraba la semana victoriosa que inició el pasado Miércoles.

No fue una gran final ya que ambos eligieron la vía de la eficacia por encima del espectáculo. Los golpes de fondo primaron sobre la imaginación. A pesar de ello, el Madrid Open 2012 coronó a Federer como Rey de la tierra azul, alzándole al número dos del mundo e igualando a Nadal en número de victorias en Masters 1000. Ambos poseen veinte títulos. Roma, durante esta semana, escribirá la continuación del guión.

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