Caroline García y Kirsten Flipkens buscando un puesto en la final del Mallorca Open

Caroline García Mallorca Open
Fotografía: Mallorca Open

Caroline Garcia solía ser una jugadora a la que no le gustaba jugar en hierba. O en tierra batida. “No me gustaba nada, ¿no?”, bromea la francesa. Luego ganó los torneos de Bogotá (2014) y Estrasburgo (2016) y le gustó un poquito más el polvo de ladrillo. Cuando hace dos semanas conquistó Roland Garros en categoría de dobles, haciendo feliz a todo un país junto a Kristina Mladenovic, en la tierra ya se sintió como en casa.

Luego llegó a Mallorca y su visión de la hierba cambió radicalmente. “Para mí no es muy natural el cambio de tierra a hierba y debo decir que como aquí está más seca, todo es más fácil para mí. Me siento más segura, más cómoda, y el bote de la pelota es más alto, especialmente cuando tengo que utilizar mi segundo servicio”, explicó la número 39 del mundo.

Cuando empiezas en una nueva superficie, sobre todo si se trata de hierba, normalmente no esperas nada del primer torneo. Pero como aquí me están yendo muy bien las cosas”, reconoció Caroline García antes de medirse a Ana Ivanovic. Y hoy, por cuarta vez consecutiva, se impuso a la jugadora serbia – tercera cabeza de serie aquí en el Mallorca Open- en un apretadísimo encuentro en el que venció por 7-6 (9), 5-7 y 6-3.

Ante cualquier jugadora sabes que el partido no está acabado hasta que no llegas al último punto. Tienes que jugar concentrada en el presente, punto a punto. Eso es lo que hice ante Ana. Tienes que tener confianza pero no sobrevalorarte. Sólo confiar y creer que puedes hacerlo”, explicó Garcia, que podría llegar a ser cabeza de serie en Wimbledon.

La decisión de venir a Mallorca, donde ha logrado su mejor resultado en esta superficie, parece más que justificada. “Cuando ves por las redes sociales que en Inglaterra se suspende o interrumpe la jornada, sabes que puede ser muy frustrante para aquellos que están allí. No puedes hacer nada al respecto, ni tampoco entrenar o jugar. Sólo puedes ir al gimnasio y esperar. Cuando cambias a hierba, es muy importante que entrenes mucho aunque ya no estés en competición así que aquí tengo la oportunidad de hacerlo, porque el tiempo lo permite. Estoy muy contenta con mi decisión de venir aquí”, reconoció.

Ahora se medirá a Kirsten Flipkens, alguien que adora la hierba y que desearía que la temporada sobre la superficie de alfombra verde fuera más larga.
Jugadora de recursos, la belga será una rival complicada. Venció a Garbiñe Muguruza en la primera ronda y puede probar que esta superficie es la que más se adapta a su juego: fue semifinalista de Wimbledon en 2013 (perdió ante la eventual campeona Marion Bartoli).

Está muy bien tener un mes de hierba al año…pero sólo eso”, bromeó Garcia. “Siempre espero a que llegue este momento del año”, respondió la belga, una profesional del revés cortado, una de sus mejores armas ante grandes pegadoras. “Es una manera de encontrar soluciones. Steffi Graf fue la gran campeona del revés cortado”, definió Flipkens, que se mira en el espejo de la mejor.

Caroline Garcia y Kirsten Flipkens se encontraron hace apenas unas semanas sobre la tierra de Estrasburgo, donde la francesa se coronó campeona. Sin embargo, la vencedora de aquel duelo espera un encuentro muy diferente. “Va a ser duro. Esta superficie le va muy bien a su estilo de juego por lo que tengo que ser muy agresiva y ponerle bajo presión”.