El Tenis es el invento vasco más universal (2ª entrega)

José María Bellido Cormenzana
Foto: Jesús Mª Pemán, 1985
Fuente: Auñamendi Eusko Entzikopledia

El propio nombre del deporte “De las Cortes de Nabarra a París y a Londres”
Por etimología, vocabulario, orígenes históricos y desarrollo del juego, se puede afirmar que el tenis es una modalidad más, ahora perfeccionada, de la pelota vasca.

Los ingleses, o si se quiere los británicos, reconocen honradamente que no fueron ellos los que inventaron el tenis. En el museo que existe bajo las gradas de la pista central de las Wimbledon Courts funciona una computadora que se activa introduciendo dos monedas de 50 peniques. Se depositan las dos monedas en la ranura, se pulsa un botón y la máquina lo mismo proyecta íntegramente en pantalla la final que ganó Manuel Santana que cuenta con pelos y señales lo que sabe de la historia de este deporte. Según la computadora, el tenis llegó a Inglaterra “de algún lugar del continente”, y empezó a practicarse en los últimos años del reinado de Isabel I de Inglaterra, hacia 1600, cuando los torneos y las partidas de caza, únicas diversiones cortesanas hasta la muerte de Enrique VIII, fueron sustituidos por juegos menos viriles. La Reina Virgen murió en 1603. ¿De qué parte del continente llegó a las islas este deporte? Los franceses, haciendo gala de su clásico chauvinismo, afirman: “De Francia, de la corte francesa”.

Cuando en los palacios de los cortesanos ingleses se empieza a practicar un extraño juego llegado de la corte de París, en Francia reina Enrique IV, que, como todos sabemos, rige el vecino país entre 1589 y 1610, en que es asesinado por el fanático Ravaillac. La computadora de Wimbledon, que sin duda conoce esta teoría de los franceses, ni lo confirma ni lo desmiente. Luego es lógico dar por bueno que el deporte llega a Inglaterra partiendo de la corte francesa cuando este país es regido por Enrique IV”.

Pero, claro, si la palabra tennis no es inglesa, como lo afirma la computadora, tendrá que tener también un origen continental. Lo que sí sabemos es que en la corte de Enrique IV de Francia, cuando este monarca era sólo rey de Navarra con el nombre de Enrique III y reinaba en Pau (1572 a 1589), los cortesanos y el propio monarca, nacido en aquella ciudad de Antonio de Borbón y Juana III Reina de Navarra (Juana de Albret), practicaban un juego popular vasco (véanse los grabados existentes en el palacio del monarca de Pau, sito a la entrada de la ciudad llegando del sur).

Los franceses denominaban a ese juego l’étirage (en castellano la estirada, el acto o la acción de estirarse) y se practicaba con los jugadores situados a ambos lados de una red, en campo abierto, lanzándose mutuamente una pelota (cuyos elementos de fabricación fueron específicamente fijados por propia disposición real) con ayuda de una herramienta denominada matsardia, de la que todavía existen ejemplares en el Museo Vasco de Bayona y que la constituye un trozo de rama curvada en forma de arco, terminada en un mango, con ramas más delgadas insertadas en el hueco y con cuerdas que sujetan y tapan el vano. El juego era muy similar al actual yoko garbi, y se jugaba en un tiempo sin retención de la pelota en la rudimentaria raqueta. (Yoko-garbi quiere en realidad decir sólo eso, que hay que jugar limpio, sin parar y encestar y luego lanzar la pelota. Hay que lanzarla en un solo golpe).

Hablando el propio rey el euskera, lo mismo que la mayoría de sus cortesanos, parece lógico que, entre ellos, no denominasen al juego con una palabra francesa, sino con una palabra navarra, es decir, en vasco. La estirada, l’étirage, como denominación de esta especialidad de juego, venía motivada por el característico estirarse del jugador que efectúa el saque, que precisa volear la pelota desde el punto más alto posible a fin de poder pasar la red en mejores condiciones. El juego exigía, además, estirar otros elementos, tales como las cuerdas de la raqueta rudimentaria o matsardia, la propia red, etcétera.

Todos los que hablamos euskera sabemos que estirarse en euskera se dice ten-egin. Y que el acto, la acción de estirarse, se dice ten-egintza. Y que al hablar hacemos elisión de la ‘g’ en el egin, sonando la palabra ein o eintz.

Como los primeros practicantes del tenis en la corte de Isabel de Inglaterra fueron los cortesanos del rey francés de origen bearnés o vasco, es decir euskaldunes, es lógico imaginar que no dirían “vamos a jugar a l’étirage” sino “vamos a jugar a ten-eintz”. La explicación es también válida para justificar que el tenis se siga denominando tennis en la propia Francia, conservando fonéticamente la ‘s’ final y no tien o tenni, como hubiera sido normal caso de tener la palabra etimología francesa.

La pelota

Foto: Goyo Ybort

Lo característico de las pelotas que se utilizan en los juegos de origen vasco es, aparte sus dimensiones y peso, el hecho de que vengan forradas con badana en dos trozos en forma de 8.

En las pelotas que se utilizan en el tenis, si bien no es en absoluto necesario que su envoltura exterior presente ese mismo aspecto, sin embargo, la lana que cubre la goma de las mismas aparece recortada en forma idéntica a las de las pelotas de remonte, pala, mano, cesta punta, rebote, yoko-garbi, etcétera.

Sin embargo, en otros juegos de origen inglés que utilizan pelotas de tamaño similar empleando los mismos materiales (base-ball, cricket, polo, hockey), el aspecto exterior de las bolas es completamente distinto. Y yo pregunto: ¿Por qué motivo?

Para mí la respuesta es clara. La pelota actual de tenis es una derivación de las que se utilizaban en el ten-egintz (tenis) primitivo, cuyo aspecto exterior los ingleses, tradicionales por naturaleza, conservaron a través de los siglos, si bien adaptándolo a las exigencias del tenis moderno.

La red

Red de TenisEn todas las modalidades de juegos de pelota vascos, la red, bien adosada a la parte baja de un muro, bien colocada en el centro de una plaza o espacio abierto, es esencial.

Lo que se conoce por chapa en un frontón o trinquete de nuestros días, no existía hasta hace poco más de un siglo. Se pintaba en la pared una raya y desde esa raya hasta el suelo la pared del frontis se cubría con una red para evitar que, cuando la pelota golpeaba la pared por debajo de la raya, hubiera dudas acerca del jugador que había cometido falta.

Yo, recuerdo que, de niño, en el frontón Jai Alai, debajo de la chapa, existía una red. Lo mismo ocurría en el frontón Moderno. Recuerdo que cuando se acolchonó el espacio bajo la chapa a todos nos pareció que se perdía un elemento inherente al juego.
En los juegos de pelota, especialmente en los de plaza abierta (como el yoko-garbi), las redes eran las de los pescadores, que las tendían al sol para que se secaran antes de proceder a una nueva singladura.

En realidad, el juego de pelota contra un frontis es muy similar al tenis. En ambos casos es falta toda pelota que golpee por debajo de la red. Si los jugadores podían disponer de un muro (muro de iglesia, del ayuntamiento, etcétera), colocaban la red bajo la raya pintada en la parte baja de ese muro. Si no disponían de muros ciegos, como ocurría en los palacios reales o en los de los nobles, los jugadores colocaban la red en el centro a modo de cancha y, en lugar de golpear el muro recibiendo de él la pelota lanzada por el contrario, la recibían directamente de éste por encima de la red.

La altura de la red

Altura de la red de tenis
Foto: Goyo Ybort

La altura de la red en su punto medio, según el reglamento de la actual federación mundial de lawn tennis, es exactamente igual a la que reglamentariamente debe tener la chapa en un frontón o trinquete en el que se practiquen especialidades tales como pelota a mano, pala, remonte, punta, etc.

El saque

En todos los juegos de pelota vascos el saque tiene una enorme importancia. La misma importancia tiene el saque en el tenis. En los juegos de pelota inventados por otros pueblos el saque es una mera formalidad. No se hacen tantos de saque, y el que un jugador saque mal o saque bien no tiene ninguna importancia en la marcha del juego.
En el golf, hockey, football, rugby, cricket, baseball, etcétera, el saque no cuenta. Sin embargo, en la pelota vasca, sobre todo en determinadas especialidades como en la de mano y sobre todo en un mano a mano tiene capital importancia. En el tenis ocurre exactamente lo mismo. Un jugador con saque endiablado como McEnroe, con un juego, por lo demás, de inferior calidad y técnica al de otros, puede ganar el Masters a base de saque-volea.

Saque tenis McEnroe
Foto: Goyo Ybort

Quienes hayan tenido la suerte de ver jugar al chatillo de Floreaga en sus buenos tiempos, le recordarán como un jugador con zurda floja, manos débiles e inferior pegada a otros concursantes, pero, sin embargo, invencible cuando aplicaba con éxito su sistema saque-volea en un mano a mano.

La pasa

En la pelota vasca, al sacar, hay que hacer que la pelota bote antes de la raya de pasa. En el tenis ocurre lo propio. No existen, en cambio, rayas de pasa de saque en los juegos foráneos.

Los dos saques

Únicamente en el tenis, entre los juegos supuestamente no vascos, se da al sacador que rebasa al sacar la línea de pasa la posibilidad de repetir una segunda vez su saque.

El espacio entre la pasa y la falta de saque

Los tres cuadros que reglamentariamente separan en un frontón las líneas de falta y de pasa equivalen exactamente a los 12,80 metros que median entre la línea de pasa de un lado de un campo de tenis y la línea de pasa del lado contrario.

Las dimensiones del campo de juego

La anchura de un campo de tenis (10,97 metros) es sensiblemente igual a la de la cancha de juego de un frontón reglamentario.

La forma de contar

La puntuación en el tenis
Foto: Goyo Ybort

La forma de contar los tantos en el tenis es similar a la que tradicionalmente se empleaba en el rebote y en el yoko-garbi. Se cuenta por juegos ganados y para ganar un juego es preciso hacer 4 tantos ganando al contrario por una diferencia, como mínimo, de 2 tantos. Si se empata a 3 tantos, no se va a ellas sino a dos nuevas.

A este respecto, y tratando de explicar la extraña (para ellos) forma de contar estos cuatro tantos en el tenis es: primer tanto = 15, segundo = 30, tercero = 40 y cuarto = juego, con ventajas a favor de uno u otro contrincante en caso de empate a 40, es decir, a dos tantos; la mencionada computadora de Wimbledon explicaba que, “según los historiadores franceses”, esos 15, 30 y 40 venían a ser las yardas que separaban la red del punto en el que se situaba el jugador perdedor que -según esa teoría- conforme iba perdiendo tenía que irse alejando de la red. Pero no hay que nada que confirme esta ridícula teoría, ya que no queda constancia gráfica de que así ocurriera y de hecho las posiciones de los jugadores no se han visto afectadas nunca por el tanteo.

Para nosotros, vascos, que tenemos en nuestros juegos propios el mismo sistema de contar los tantos, lo lógico es mandar a hacer puñetas la computadora y deducir que la peculiar forma de contar del tenis es una consecuencia más de su origen vasco.

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Goyo Ybort
Goyo Ybort es periodista en ejercicio y director de competiciones desde 1980. Su faceta periodística está labrada, esencialmente, en deportes, sobre todo en motociclismo y motonáutica; pero con notable actividad en automovilismo y tenis. Es fundador y director del Club de Prensa K y K (1995), y miembro de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Ha sido responsable de Comunicación de la Real Federación Motociclista Española, de la Jet Sports Boating Association España, Federación Motonáutica de Madrid y Federación Madrileña de Motociclismo; de diferentes acontecimientos internacionales de motociclismo, automovilismo, motonáutica, tenis y bicicleta todoterreno, y de deportistas y equipos internacionales de tenis, motociclismo y automovilismo. Colaborador en decenas de revistas nacionales y regionales especializadas en deportes en general, tenis y deportes de motor. También en diferentes emisoras de radio, en algunas federaciones nacionales y autonómicas de motociclismo, motonáutica y ciclismo; y en la ONG Asociación Madrileña de Ayuda a la Infancia, AMAIF (desde 2007). Es redactor deportivo del periódico madrileño La Quincena, desde 1994. Ha ejercido como director de competición en más de un centenar de eventos de doce modalidades deportivas distintas. En el deporte de la raqueta hizo su incursión como periodista en 1994, con motivo de la eliminatoria de Copa Davis España-Italia. Es colaborador de la revista Grand Slam de Tenis desde 2011, de La Web del Tenis (desde 2017), de Radio Marca Madrid Sierra (desde 2015), y dirige el programa de TV Tenis Madrid, de la FTM y Vinteon TV. Ya en eventos, ha colaborado con el ATP Challenger Copa Sevilla 2022, la RFET, ITF y FTM, y ha ejercido como responsable de comunicación en el Open Castilla y León Villa de El Espinar (ATP Challenger e ITF femenino), de 2011 a 2017, dentro del equipo de Virginia Ruano; en los Futures ITF Internacionales del Almanzora Costa de Almería de 2016; en los Futures ITF Majadahonda CIT (2014-2016) y Futures ITF Rozas Club (2011-2015), y en el ITF Junior Circuit Internacional Madrid, R.C.T. López Maeso (2002). También ha intervenido en la comunicación del Longines Spain Junior Tour y Longines Future Tennis Aces (2014-2018), del Circuito Corredor ‘Vicente Mendieta Madrid Tennis Tour’ (2003 a 2018) y del Circuito de Promoción de Tenis Base de Madrid (2011-2012).