El tenis femenino español se pone de moda

La mayor inversión realizada jamás por la Real Federación Española de Tenis crea una estructura de torneos que permite a las jóvenes jugadoras dar el salto

Tenis femenino español
Fotografía: RFET

El espectacular arranque de Juegos Olímpicos protagonizado por las tenistas españolas en Tokio 2020 ­ha puesto de relieve el momento ilusionante que vive el tenis femenino español, con la consolidación de un amplio grupo de jóvenes jugadoras que avanzan con paso firme en los circuitos profesionales.

Además del trabajo de entrenadores, clubes, academias y grupos de entrenamiento –reconocidos internacionalmente bajo el sello del tenis español–, este éxito es el fruto de una estructura de torneos que se ha multiplicado en los últimos años gracias a la mayor inversión económica realizada jamás por la Real Federación Española de Tenis (RFET).

“Estoy feliz por este paso adelante que han dado nuestras jugadoras en los últimos meses. Es cierto que en la élite hemos estado bien representados y estamos orgullosos de ello. Pero realmente el trabajo de la RFET es dar estabilidad a las jugadoras más destacadas y ayudar a otras que vienen por detrás”, ha analizado el presidente de la RFET, Miguel Díaz.

El dirigente federativo afirma que: “Hemos realizado un importante esfuerzo en ayudas y en la creación de nuevos torneos, y es una alegría saber que nuestras jugadoras responden con esfuerzo y, en este caso también, con resultados.”

El análisis de Anabel Medina

El tenis femenino español ha asaltado las portadas de los últimos días con la gesta de Sara Sorribes eliminando a la Nº 1 mundial Ashleigh Barty, o Paula Badosa y Garbiñe Muguruza avanzando también con brillantez a octavos de final del torneo olímpico. Carla Suárez, a pesar de su eliminación de hoy, mantiene el pleno español en dobles con las dos parejas en competición.

La capitana española Anabel Medina destaca la preparación que han llevado a cabo las jugadoras: «La verdad es que las chicas están en un momento dulce. Llegamos con mucho tiempo de antelación para prepararlo a conciencia, porque las condiciones son difíciles por el calor y la humedad. Pero han demostrado unas ganas enormes en estos Juegos que eran un objetivo claro para ellas.”

Medina ha destacado también el trabajo realizado desde la base: “El trabajo que está haciendo la Federación desde la base con los torneos ITF está haciendo que las jugadoras jóvenes con potencial puedan competir en unas condiciones que les permite desarrollar sus capacidades al máximo sin necesidad de salir de su país.”

Tras la estela de Paula Badosa (23 años) y Sara Sorribes (24 años), que este 2021 se han asentado en el Top-50 del ranking mundial, o Aliona Bolsova (23 años) y Cristina Bucsa (23 años), habituales ya en el circuito WTA, otros nombres han empezado a despuntar en el tenis femenino español.

Nombres propios en el tenis femenino español

Rebeka Masárová (21 años) acaba de irrumpir en el Top-250 tras iniciar el año por debajo del puesto 700. La excampeona júnior de Roland Garros lo ha hecho después de ganar tres torneos en España: Platja d’Aro, Palma del Río y Vitoria.

Con la misma edad, la gerundense Marina Bassols se ha situado entre las 300 mejores del mundo con un triunfo y una final este año, ambas en Manacor, además de sus primeros cuartos de final de un torneo de 60.000$ en La Bisbal d’Empordà.

La madrileña María Gutiérrez Carrasco (23 años) también está a las puertas del Top-300 al igual que la pontevedresa Jessica Bouzas (18 años), que ha ascendido esta temporada 470 puestos tras conquistar sus tres primeros títulos profesionales en cinco finales, una de ellas en Madrid.

Y la guipuzcoana Ane Mintegi (17 años) ha entrado en el Top-500 después de alcanzar sus dos primeras finales este curso, la segunda en el torneo de 60.000$ de Vitoria donde participó gracias a una invitación de la RFET.

A ellas hay que sumar otros nombres emergentes como los de Eva Guerrero, Rosa Vicens, Marta Custic, Ana Lantigua, Lucía Cortez, Carlota Martínez Círez o Leyre Romero, todas ellas por debajo de los 21 años.

Mención especial aparte merece la granadina Nuria Párrizas, un ejemplo de perseverancia que la ha llevado, con 27 años, a las puertas del Top-100 tras conquistar su primer título WTA en Båstad, además de ganar otros cuatro torneos ITF, uno de ellos en Manacor.

Mayor estructura de torneos de la historia

Muchos de estos éxitos se han conseguido compitiendo en España. Este 2021 hay programados un total de 26 torneos femeninos del ITF World Tennis Tour, antesala del circuito WTA Tour y puntuables para el ranking mundial. Un número similar al de los últimos años pero con una diferencia sustancial: 7 de ellos son de categorías de 60.000$ y 80.000$.

Este elevado número de torneos de alto nivel –equivalentes a los ATP Challenger del circuito masculino– ha sido posible, por primera vez, gracias a una inversión económica sin precedentes de más de medio millón de dólares (426.000€) que la RFET ha realizado en ayudas directas a los clubes organizadores, y que se suma a las ya realizadas en los años precedentes.­­

La RFET ha reforzado también su programa de becas con el que apoya económicamente a 13 jóvenes jugadoras, con una inversión total de 130 mil euros. Entre ellas se encuentra la reciente campeona júnior de Wimbledon, Ane Mintegi.

También ha multiplicado el número de torneos júniors gracias a las gestiones realizadas con la Federación Internacional de Tenis (ITF), creando un calendario que convierte a España en el país con mayor número de eventos Sub’18 en todo el mundo, con un total de 20.

Ahorro en viajes y alojamiento

La apuesta por una estructura de torneos sólida permite a las jugadoras competir en España sin necesidad de salir fuera, lo que multiplica exponencialmente el valor de esta ayuda económica con el ahorro en viajes y alojamiento, tal y como reconocía la propia Rebeka Masárová tras su triunfo en Vitoria: “Las jugadoras agradecemos muchísimo que tengamos la oportunidad de jugar torneos de este nivel en casa.”

La mayoría de todas estas jóvenes tenistas han recibido, además, alguna de las invitaciones que otorga la RFET para tomar parte en los torneos que se juegan en España, dos en los cuadros finales y otras dos en los de fase previa, gracias al acuerdo de colaboración con los organizadores.

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