El centenario torneo Rolex Montecarlo Masters es el primer ATP Masters 1000 sobre tierra batida del calendario y resulta una de las competiciones favoritas para los jugadores, tanto por ubicarse en el privilegiado Monte-Carlo Country Club como por el palmarés que exhibe.
Un torneo en el que, por ejemplo, Rafa Nadal ha ganado hasta en once ocasiones, estableciendo el récord en la denominada era abierta con ocho victorias consecutivas entre 2005 y 2012; siendo las otras tres también de forma continuada entre 2016 y 2018 (en el siglo XXI se cuentan otros dos triunfos consecutivos de Juan Carlos Ferrero).
La distinción de este masters 1000 alcanza a la marca de automóviles presente por tercer año seguido, Maserati.
El prestigioso fabricante del tridente de Módena, patrocinador principal y coche oficial del torneo, volvió a exhibir en el Principado de Mónaco la elegancia y deportividad de sus automóviles.
Maserati, que cumple 110 años en diciembre de 2024 (produjo su primer automóvil -el Tipo 26- en 1926) y que está inmersa en el desarrollo de su gama Folgore 100% eléctrica, se cuidó del transporte de jugadores e invitados de la competición mediante unidades de Grecale, Levante, Ghibli y Quattroporte; facilitó las tomas de contacto con modelos como MC20, GranTurismo y del mismo Grecale; pero, sin lugar a duda, el genuino espectáculo de la compañía se instaló en el village del Monte-Carlo Country Club donde irradiaron el sensacional spyder MC20 Cielo (que también se podía probar), el reciente convertible GranCabrio Trofeo y el artístico e inédito MC20 Cielo Opera d’arte.
Tres auténticas joyas que conducen a sensación de libertad y ganas de vivir y a disfrutar al volante.

El Maserati MC20 Cielo Opera d’arte es fiel reflejo del automóvil de artesanía y manifiesto de la producción a medida. Era la primera vez que se exhibía en público este exclusivo superdeportivo del sello del tridente, que hace bueno el eslogan “La creatividad es la diversión de la inteligencia”, mostrándose como inédita creación inspirada en el arte abstracto, enteramente manufacturada y a partir de las especificaciones de un cliente, y que deja a las claras las posibilidades del programa de personalización Maserati Fuoriserie.
El otro gran automóvil, ligeramente más terrenal, supone la última salida de la factoría de Módena con carrocería convertible, de sobresaliente prestaciones y habitáculo que rebosa confort, el Maserati GranCabrio Trofeo.
Esta versión descapotable, hermana del icónico coupé GranTurismo, es digna representante del lujo italiano, hasta el punto de que la marca la considera la última expresión de una larga historia de éxitos en el mundo de los descapotables.

Incisivo pero elegante diseño deportivo, cuyas líneas denotan dinamismo y agilidad, que abren paso a un habitáculo singular, repleto de detalles artesanales -también elegantes superficies digitales- que procuran confort y prestaciones reconocibles, y que merced a la sofisticada configuración Night Interaction exhibe interior rojo como para recordar -si es que alguien puede olvidarlo- que se trata de un vehículo de alma deportiva. Su capota de tela (en cinco colores y que se recoge de forma automática en 14 segundos) ha sido diseñada para ocupar la menor superficie posible y procurar óptimo acomodamiento a cuatro pasajeros.

Fiel a la tradición deportiva del fabricante, presenta tecnología de última generación y equipamiento y prestaciones exclusivas (aporta calentador de cuello para conductor y acompañante) para ofrecer la conducción más atractiva, segura y excitante desde el prisma del estilo italiano.
Al GranCabrio Trofeo lo impulsa el afamado propulsor de combustión interna V6 Nettuno biturbo de 550 caballos de potencia (650 Newton metro de par máximo), referencia de la marca, capaz de ponerse de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y de superar los 315 km/h descapotado; datos que lo convierten en el máximo exponente de un gran turismo en versión moderna, con precio a partir de 263.000 euros. Más adelante incorporará motorización Folgore cien por cien eléctrica.
Podría decirse que la esencia del último convertible de Maserati concordó perfectamente con el, no menos exclusivo, masters 1000 monegasco.
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