Nadal, favorito en un torneo muy abierto

rafael nadal

ADRIÁN BLANCO – MADRID
Continuidad. Es de lo que carecen Alexander Dolgopolov y Ernest Gulbis. Si la alcanzarán o no es cosa del tiempo. Pero el futuro lo tienen en sus manos. Son dos tenistas brillantes cuando dejan aflorar el potencial que poseen. Golpes paralelos a las líneas, reveses con el cuerpo quebrado y las piernas agotadas, acciones brillantes e inesperadas para el rival. Pero justo eso, el desconocer qué van a hacer en el próximo segundo es lo que en muchos momentos les vence. Y es que hay veces que da la sensación que ellos mismos no saben que harán en el siguiente golpe. Lo dejan todo a la imaginación, y controlar esa imaginación puede hacerles dos de los mejores tenistas del panorama ATP.

Es un pensamiento de los muchos que cruzan la mente de un espectador durante un partido. Y mientras mueve la cabeza de un lado a otro de la pista de manera alternativa ve como Dolgopolov pierde fuelle. Intenta una dejada de maestro y se queda a escasos milímetros de pasar la bola al otro lado de la pista. A sentir en sus propias sienes la desesperación los repiqueteos de la sangre que fluye por una cabeza que no se encuentra. A notar que cede ante un rival de similares características en cuanto Ese es Gulbis que sale victorioso de la pista Arantxa Sánchez Vicario en una mañana con el cielo encapotado como la mente quebradiza de Dolgopolov. Un 6-3, 6-4 con numerosos intercambios brillantes.

Acabado el ejercicio de plasticidad, comienza la acometida perseverante y continua de Rafael Nadal. Doblega a uno de sus mejores amigos en el mundo del tenis como Juan Mónaco. Era el partido que los más jóvenes esperaban desde bien pronto. Lo ven pasar por delante de sus ojos a cámara rápida. Nadal no deja nada a la imaginación, sólo persigue la victoria. 6-1, 6-0, siguiente ronda y claro favorito a la victoria final con los resultados que se han dado hasta ahora. Y eso que el torneo de Madrid no se le ha dado bien en los últimos tiempos. Aunque este año cuenta con que la tierra dejó de ser azul para volver al color ladrillo.

Porque atrás quedaron las renuncias de Roger Federer, quien va a ser de nuevo padre, y de Novak Djokovic, por unas molestias en el brazo. Y se esfumaron las opciones de Stanislas Wawrinka, uno de los tenistas más en forma que se vio sorprendido por el joven Dominic Thiem, o la derrota de Fernando Verdasco, que suele protagonizar buenas actuaciones en Madrid ante otro español como Roberto Bautista.

La misma suerte corrió Nico Almagro. Renqueante al comienzo del partido se rehizo pero claudico ante Andy Murray por 6-1, 1-6, 6-4. En tres sets también certifico su pase David Ferrer en la jornada del martes y se enfrentará mañana a John Isner, un rival que siempre le ha dado problemas.

En el cuadro femenino, Serena Williams copa todas las apuestas. No parece que haya tanta incertidumbre. De momento ha cumplido, aunque nunca se sabe el polvo de ladrillo de Madrid siempre depara alguna sorpresa.

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