La compañía fundada en Feucherolles, cerca de Paris, en 1979, lanzó sus innovadores cordajes en 1983, fue encordador oficial de Roland Garros en 1987 y pelota oficial en 1998, presentó su primera raqueta T-Fight en 2004 (la primera de squash en 2001) y en 2005 desarrolló pelotas de tenis ya con marca propia.
Entre las tres gamas prioritarias de Tecnifibre se hallan la T-Fight, la larga familia de modelos (19, para niños incluidos) de entre 255 y 315 g. con cabezas de 100 y 98, incluso con un singular patrón de cordaje de 18×19, que empuñan, por ejemplo, Iga Swiatek, Daniil Medvedev, Alexander Bublik o Tallon Griekspoor; la gama TF-X1, con seis modelos, que empuña Corentin Moutet, y la TF-40, cuya nomenclatura se debe al aniversario de los primeros 40 años de la compañía matriz, Major Sports.

Esta tercera generación de la TF-40 -llegada al mercado cuando Tecnifibre cumplía sus primeros veinte años como fabricante de raquetas- ofrece cinco versiones: dos de 315 gramos de peso, con patrón de encordado de 18×20 y 16×19, dos de 305 gramos, también con ambas opciones de cordaje, y la ligera de 290 gramos con 16×19 cuerdas.
Las Tecnifibre TF-40 están diseñadas en el cuartel general de Francia, desarrolladas en su laboratorio TecniLab, y construidas en China y de su anunciada precisión suprema se benefician en el circuito profesional jugadores como Reilly Opelka, con la versión 315 g de 16×19, Arthur Rinderknech, con la de 305 g y patrón de 18×20, y Martin Damm, que emplea la 305 g de 16×19 cuerdas.

En esta toma de contacto hemos manejado las unidades de 315 y 290 gramos con patrón de 16 cuerdas verticales o principales y 19 horizontales o cruzadas y ambas coinciden en algo, su notable precisión, con confort de golpeo.
El modelo, salta a la vista, obedece a la tradicional concepción de una raqueta enfocada al control, con secciones de chasis rectilíneas y finas que confieren precisión, pero sin sacrificar el cómodo manejo.
La versión de 315 gramos presenta longitud de 68,6 cm, con cabeza de 98 pulgadas en la que se instalan las 16 cuerdas principales y las 19 que las cruzan, ofreciendo perfil o anchura del marco de 2,17 cm, balance de 31 cm y rigidez de 63 RA (resistencia a la flexión).
Son raquetas construidas en grafito que se sirven de la tecnología RS Sharp Section (cuadrada), que optimiza la flexibilidad del marco a la hora del contacto con la pelota, conservando control y potencia. Para mejor absorción de impactos, las TF-40 cuentan con foam, ese material elaborado a partir de poliuretano, en el marco; y para encontrar mayor respuesta de cuerdas, incluso en golpes descentrados, operan los generosos ojales Extense BG.

Tecnifibre ya se había servido antes de la tecnología Dynacore XTC (Xtrem Touch Construction), fibras de poliéster y filamentos de aluminio, que contribuía a reforzar el marco, procurando mejor estabilidad, tacto y contacto y agarre de la pelota.
Esa cabeza de 98 pulgadas y el patrón de encordado de 16×19 facilitan, desde luego, el idóneo control de golpeo, posibilitando efectos y sin mermar en la velocidad de pelota, resultando una herramienta bastante equilibrada.
Apoyada en la característica pintura blanca predominante en los productos de este fabricante, la TF-40 llama la atención por esa curiosa, pero discreta, combinación de tonos caqui con naranja flúor.

Y, si la versión de 315 gramos resulta óptima en cuanto a ergonomía, capacidad de juego y control, la más ligera de la saga, la de 290 gramos de peso, viene a dulcificar las sensaciones, manteniendo la firmeza en la dirección de la bola.
Además de por esos 25 gramos de diferencia, la 290 se caracteriza por ofrecer un equilibrio de 32,5 cm y una rigidez de 65 RA., conservando idéntica cabeza (98) y ancho de marco (2,17 cm) que su hermana de gama.
Resulta muy manejable, por su ligereza, por lo que posibilita una buena aceleración y potencia, sin sacrificar control, estabilidad y opciones de efectos, a lo que contribuye el patrón de encordado de 16×19.
En la última Jornada de Prensa de Primavera de la FTM, la Tecnifibre TF-40 fue el modelo que más admiradores tuvo entre los periodistas probadores.



































