Con motivo de la 60ª Copa Sevilla ATP Challenger, desde la presentación oficial hasta la conclusión del torneo, se pudieron ver por el Real Club de Tenis Betis las tres raquetas que primero llegaron al palmarés de esta competición de la mano del mallorquín José María Alfín, en 1963 y 1964, del madrileño Antonio Martínez en 1965 y del granadino Manolo Orantes en 1966.
Inicialmente, fue el almeriense Javi Barranco quien pudo, incluso, probar un modelo de raqueta TAD Davis similar al empleado por Alfín en aquella primera victoria, y tener en su mano la Slazenger Challenge nº 1, como la que utilizó Orantes.
Después, el campeón Roberto Carballés quiso posar junto al cuadro de campeones de la Copa Sevilla, comparando la TAD Davis de los 60 con su actual Wilson, y empuñando la Slazenger de su paisano Orantes.

Si el zurdo almeriense Barranco reconoció que “esta experiencia ha sido una locura. La verdad es que no entiendo cómo podían jugar con estas raquetas. Creo que, si ahora jugara con ellas, mejor, si intentara jugar con estas raquetas, no podría; porque, sinceramente, no sé cómo se podrían conseguir los efectos; y las cuerdas y marco son muy pequeños. La verdad es que he flipado. Es una locura”.
El diestro granadino Carballés no le anduvo a la zaga con sus impresiones, pues reconoció: “Lo de estas piezas de madera es algo que llama mucho la atención, por cómo ha mejorado todo el tema de las raquetas en el tenis.

No he jugado nunca con esas raquetas y me gustaría probar, pero sí que es verdad que parece mucho más complicado que jugar con las raquetas de ahora.
También se puede ver en los vídeos, que era otra época, que se jugaba con otras empuñaduras y mucho más despacio; y, bueno, eso también hacía que con estas raquetas no se pudiera jugar a tanta velocidad y con tantos efectos”, concluyó Roberto.
De este modo, Carballés y Barranco apreciaron hoy esas joyas de madera que triunfaron en la Copa Sevilla apenas rebasado el ecuador del siglo XX.