El Tenis heredero del Combate con Espada

Tenistas Guerreros de Terracota Masters 1000 Shanghai 2007

El tenis, la valía y la Ataraxia
Considerar al tenis como heredero del combate con espada introduce una variable fundamental en la concepción de la actitud psíquica con la que puede actuar un jugador, ya que permite rescatar la filosofía oriental que utilizaban los samurai junto con la orientación espiritual en la que enmarcaban su espíritu guerrero.
Si se me permite una especulación, el tenis es heredero del combate con espada, es un duelo individual (o de a dos), la raqueta reemplazó a la espada, el peloteo al espadeo, no existen terrenos comunes, no se ataca un arco, se ataca al campo del rival. El campo propio es la proyección espacial del cuerpo propio. Las heridas se simbolizan con el golpe mal devuelto, o sin retorno, o devuelto tarde (dos piques).

No hay contacto corporal, el virtuosismo de la esgrima fue reemplazado por el arte de esgrimir la raqueta, la pelota representa a la punta cortante e hiriente desprendida de la espada. Se avanza con diferentes golpes a diferentes lugares buscando hacer replegar al rival para pegar la estocada final, luego el juego recomienza. Igual que el duelo, no tiene tiempo, continúa hasta que el otro pierde.

La esgrima conservó el cuerpo como blanco del ataque pero atenuó el impacto transformando la herida en un toque. El tenis sustituyó el cuerpo del enemigo por el impacto o la herida recibida en el campo de juego que es la proyección espacial del propio cuerpo. La introducción del proyectil (la pelota) separó a los jugadores. El proyectil es un desprendimiento de la púnta hiriente de la espada.

El tenista cuida su ubicación en el campo tanto como el esgrimista su cuerpo, le cierra espacios al rival, no le permite tomar la iniciativa, pero si el otro la toma tirándose a fondo (simbolizado por irse a la red), el passing es la estocada que recibe el que arriesgó. En la esgrima el que tira el golpe a fondo se expone y este golpe se prepara previamente con diferentes estocadas para neutralizar al rival y permitir el avance. Este riesgo ha dado lugar a la penalización del error característica del tenis, en otros deportes el ataque fallido no se castiga con puntos en contra, aquí sí. Tiene una alta reversión puntable que obliga a tener nervios de acero. Del cielo al infierno en menos de un segundo. Un buen tenista esconde el golpe como un buen esgrimista su estocada. Pero al mismo tiempo el jugador es brazo y espada que se mueve para cuidar su cuerpo hecho campo . La frase que el padre de Horacio de la Peña colocaba en el raquetero de su hijo es todo un símbolo “saca la raqueta con valor y guárdala con honor”

En otra época, en el circo romano, se enfrentaban dos gladiadores en una lucha a muerte. Hoy, en un estadio similar, dos tenistas se baten simbólicamente “a duelo”.

En su actitud juegan “a muerte” o a “eliminación directa” metafóricamente hablando, “como si”. Por suerte; si no ya estaríamos sin tenistas.

El campo propio es la proyección espacial del propio cuerpo. El “hombre enemigo” está proyectado y desplazado al campo de juego. Tanto el doble impacto como la falta de impacto sobre el cuerpo – campo se computan como heridas simbólicas.

A tantas heridas (games y sets) se acaba la vida en este duelo imaginario, que es un verdadero triunfo de la sublimación.

Existe un juego de pelota mapuche, el Pillmatum en el que se ponen en círculo unos ocho a diez hombres desnudos desde la cintura arriba, y se arrojan unos a otros una pelota de madera esponjosa como el corcho, cada uno procura rebatirla con la palma de la mano con cuanta fuerza puede y herir a uno de la banda contraria. Se apunta directamente al hombre. Este deporte es casi un entrenamiento de guerra, ya que se aprende a apuntar y a esquivar. En el juego del Tlachtli de los aztecas y mayas, también se anotaba puntos el equipo que lograba pegarle a un jugador con la pelota de hule. En el tenis el impacto directo de la pelota sobre el rival también tiene validez reglamentaria pero observa reparos éticos por su agresividad directa. Ni que hablar que el tenista “tire” la pelota al referee o al público.

Como veremos en el capítulo sobre la historia de los deportes, entendemos que el tenis evoluciona desde una juego romano llamado ludus pilae cum palma al que luego unos monjes de la edad media adosan un instrumento para impactar que es sustituto de la palma de la mano; pero la homologación a la espada la situamos cuando esa extensión de la mano toma la forma de una arma, es decir el largo de una raqueta actual, existe un grabado de Francia en el 1646 donde la raqueta ya ha tomado el largo de una gladio, espada corta romana.

La esgrima es la demostración más transparente de que los deportes evolucionan de la guerra. Pero muchos de estos se han disfrazado tanto que su verdadero origen se torna irreconocible, sin embargo no hay deporte si no hay enfrentamiento simbólico y sujeción a reglas. En la esgrima el toque significa herida, a tantas heridas, “hombre muerto” y partido ganado. En el tenis es igual.

© Gustavo Maure — El Rival Interior

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