Goffin y Fognini; el día y la noche

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BRUNO BERGARECHE SANS
El tenis es un deporte enormemente mental. Estás solo en la pista y nadie más que tú tiene que saber digerir los altibajos de un duelo. Un tipo de partida de ajedrez entre dos competidores que intentan leer el estado de ánimo de sus adversarios.

Cuando las cosas van bien, entras en un ciclo en el que no dudas y se elimina el miedo en cada golpe, sustituyéndolo por una seguridad de dónde vas a poner la bola. Llega un momento que te sientes invencible. Por ese momento atravesó Fognini en gran parte del 2013 e inicios del 2014. Arrancó la temporada con un título en Viña del Mar, una final a la semana siguiente en Buenos Aires, buenos papeles en Miami e Indian Wells, y sobre todo unas actuaciones colosales en la Copa Davis, con actuaciones impresionantes frente a Argentina, y sobre todo, arrollando a Murray en cuartos de final del torneo de naciones.

Pero todo empezó a cambiar y empezó a salir ese diablo que lleva dentro. Todo ocurrió en uno de sus torneos favorito, Monte Carlo, donde llevaba una buena semana con victorias frente a Joao Sousa y Roberto Bautista. En cuartos frente a Tsonga seguía con su altísimo nivel, un nivel que es capaz de derrotar a cualquier raqueta del mundo, hasta que en el segundo set empezó a frustrarse y discutir con el juez árbitro. Perdió la concentración, y con ello el segundo set, y el tercero ya fue un 6-0 en el que el italiano no estaba en la pista.

Desde entonces sus actuaciones han sido erráticas hasta llegar al punto de perder con el chino Chuhan Wang esta semana en Shanghai. La temporada se le está haciendo eterno al italiano y su entrenador, José Perlas, tiene las manos llenas para erradicar a ese diablo y hacer que vuelva a salir el santo de dentro transalpino.

La otra cara de la moneda es David Goffin, un jugador al que se le va a hacer corta la temporada. El belga comenzó la temporada fuera del top 100, muy por debajo de lo que dictaba su tenis, pero este deporte no trata de justicia y como queda reflejado al inicio del texto, la cabeza juega un papel determinante en este deporte. Las sensaciones dictan los resultados. Y Goffin ahora mismo se siente imparable. Desde Wimbledon tan solo ha perdido dos de sus 41 partidos, y lleva acumulados cuatro títulos de Challenger y dos del circuito (Kitzbuhel y Metz) en lo que va de curso. Su ranking se ha disparado hasta el puesto 27 y en este último tramo de temporada será un rival a evitar en los cuadros.

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