La significativa insignificancia de Novak Djokovic y su afán de ser amado

Novak Djokovic gana Open Australia 2020

Ha terminado un Australian Open intenso y emocional no sólo por las donaciones de los jugadores por los incendios que han arrasado grandes hectáreas de Australia sino también por la muerte repentina y accidental de otro de los grandes deportistas del momento: Kobe Bryant al que Novak tuvo especialmente en cuenta durante su discurso en la ceremonia de trofeos.

Emocional sobre todo porque tanto en la final femenina como en la masculina ambos favoritos, Djokovic y Muguruza, cometieron fallos perdiendo los nervios en ocasiones importantes. Novak pierde ante sí mismo el segundo set, dando confianza a un Dominic Thiem muy luchador que al final no supo aprovechar las posibilidades que le ofreció un Nole decidido y presionado por querer acercarse históricamente a los 20 títulos de Grand Slam de Roger Federer y los 19 de Rafael Nadal.

El tenista de Belgrado, el más joven de los tres con 32 años, enfrenta una temporada 2020 con la posibilidad de superar al español y empatar con el suizo de forma que en la final del Australian Open jugó no solo contra Dominic, sino contra sí mismo y contra los éxitos de Federer y Nadal.

En el canal de Eurosport alemán su excoach Boris Becker comenta que, en muchas ocasiones durante la final, Nole abandona su plan, no encuentra su ritmo, deja que Thiem encuentre su juego y gane confianza. Incluso en el tercer set Djokovic muestra al jugador austriaco lo muy descontento que está consigo mismo. La tensión es máxima para el serbio cuando discute con el juez de silla y le acusa de querer hacerse famoso a su costa.

Novak Djokovic gana en cinco sets en un partido con muchos altibajos emocionales del serbio que siempre ha querido ser amado (Federer y Nadal lo superan en ese frente). En su partido contra Roger Federer el público australiano estaba claramente a favor del suizo y parece que Nole mentalmente se siente “fuera de este círculo de los grandes” y quiere demostrar a toda costa su pertenencia exclusiva y encontrar su lugar único en la historia. Esto parece ser especialmente significativo e importante para él. La impresión que deja Novak, al ver sus actuaciones fuera y dentro de la pista, es que lucha desesperadamente por “conquistar los corazones de los fans” y hacerse con los laureles del Olimpo.

¿Siente quizás en lo más profundo de su corazón que Rafa y Roger son más amados y admirados a nivel global?, ¿piensa el jugador serbio que a pesar de sus triunfos no tiene todo el amor y toda la atención que cree merecerse con sus gestas y su implicación en el tenis profesional?

Algunos de mis seguidores como experta en Psicología del tenis me han preguntado por qué creo que Djokovic tuvo altibajos mentales tan obvios en esta final del Australian Open y qué es lo que le pasó mentalmente a Garbiñe Muguruza que después de competir de forma increíble durante dos semanas, en la final hizo más dobles faltas de lo habitual, jugó por debajo de sus posibilidades, bajando su rendimiento mental drásticamente en comparación con su partido ante Simona Halep de semifinales.

Una de las explicaciones que suelo dar es que cuando se trata de conseguir un objetivo especialmente importante, significativo y de gran transcendencia, intentamos darnos significado como persona a través de estos grandes resultados y de ahí viene el problema y la tensión mental. Conseguir el ansiado título y escribir historia no sólo es un reto excitante, sino que tiene que darte significado, valor e importancia como jugador y persona. Como si obtener este resultado te permitiese encontrar tu sitio en el mundo, conseguir algo que sin ello sientes un vacío irreparable o que tu vida tiene menos sentido.

No conseguirlo es para el propio sistema mental del jugador altamente amenazante porque el valor personal, el significado y el sentido que cada uno se da en la vida puede quedar cuestionado por un mal resultado. La convicción mental profunda es que soy lo que tengo y lo que consigo. Mis grandes resultados me dan significado y valor como persona. Estos mecanismos mentales y emocionales ocurren de forma completamente no consciente y es muy difícil detenerlos si no te haces consciente de ellos.

Cuando un jugador quiere conquistar récords y tener victorias únicas para darse significado, se pone en marcha una maquinaria mental-emocional imposible de frenar que le hace jugar muy por debajo de su nivel, con estrés, miedo y presión en vez de con confianza y diversión.

Con esta maquinaria la mente y las emociones quieren controlar desesperadamente el resultado y que la derrota no se sea una opción porque nuestra significancia y valía podrían ser cuestionados. No se trata, por lo tanto, sólo de un partido y de un juego en el que deseas ganar un título importante, sino que mentalmente quieres que este resultado te de significado en el mundo, te ponga en el sitio al que perteneces. Un resultado que dé relevancia y significado a la propia existencia. Ahí es cuando ante la posibilidad de conseguir o perder ese resultado importante, el brazo tiembla al sacar para ganar y los nervios nos juegan una mala pasada. Porque cada golpe tiene que “demostrar” y “dar significado” a nuestra propia existencia. En ese momento dejamos de jugar libres y de disfrutar de nuestro tenis para pasar a jugar tensos por querer controlar desesperadamente el resultado. Para la mente no obtener el resultado ansiado, pone la propia existencia en peligro y el significado que le damos a nuestras vidas.

Es extremadamente significativo que Muguruza cometiera ocho dobles faltas frente a cero de su rival y que la final la terminase con una doble falta. El saque es el único golpe en tenis que no depende del contrario y en el que se puede leer con certeza la tensión mental-emocional que el jugador tiene en ese momento.

Más del 90% de los tenistas de todos los niveles y edades que me consultan, me piden ayuda para desbloquear su mente, disfrutar de su tenis y jugar más sueltos, más libres, más felices. Pero eso es imposible si dejas de jugar y empiezas a controlar el resultado porque éste tiene que demostrar tu valía y significado como jugador e incluso como persona. Cada fallo te quita valor y cada punto te da significado

Algunos de los grandes campeones como Serena Williams y Novak Djokovic han aprendido a controlar sus emociones en momentos de gran tensión y a jugar bien bajo presión pero se les ve sufriendo más de lo normal cuando se trata de partidos que tienen un alto significado para ellos. Partidos donde pueden escribir historia con superlativos. Es difícil o casi imposible verles disfrutar de sí mismos y de su tenis en estos partidos. Los gestos son más bien agresivos dejando adivinar una voluntad de hierro, una fuerza inquebrantable que sale de sus entrañas a golpes y gritos de desquite, como si todavía quisieran demostrar algo sobre sí mismos o conquistar un “lugar” al que ansían llegar.

Se me antoja como si estuviesen en la eterna búsqueda de algo que hagan lo que hagan no consiguen encontrar, como un hámster que da vueltas en la rueda sin parar y sin llegar a ningún sitio a pesar de todo el esfuerzo. En Psicología hablamos de dos motores básicos motivacionales: la motivación dirigida a conseguir algo como reconocimiento, dinero, amor, éxito, independencia, libertad, felicidad, etc. Y por otro lado la motivación dirigida a evitar algo como descontento, carencia, aburrimiento, sufrimiento, presión, miedo, enfermedad, estagnación, etc. En ambos casos “la motivación de ir hacia algo” y “la motivación a salir de algo” tienen la limitación que no conseguimos de forma duradera el estado que estamos buscando, tenemos el anhelo del que busca y no encuentra, del que corre y no llega.

En el primer caso nos sentimos como en la fábula del asno y la zanahoria, en la que el animal piensa que alcanzará la zanahoria y realiza el mayor esfuerzo, pero, al final del día y habiendo cumplido su cometido, la zanahoria aún está frente. Es el afán de perseguir la felicidad sin conseguir tenerla del todo sin importar nada de lo logrado. Alcanzar un resultado importante como reconocimiento, dinero, títulos, éxito, etc. nos da una satisfacción mental-emocional puntual y en muchos casos efímera. En cuando tenemos lo deseado vuelve la sensación de vacío y entramos de nuevo en un estado de infelicidad y desasosiego del que no sabemos salir da igual lo que tengamos y consigamos. Es la eterna búsqueda de la felicidad, del significado de nuestras vidas y la significancia de nuestro Ser.

El segundo caso con la “motivación a salir de algo” al asno le arde el rabo y tiene que estar siempre huyendo luchando por evitar males mayores. Como en el primer caso requiere mucho esfuerzo y estrés, queriendo demostrar permanentemente que se puede salir de esa situación. Es como un motor motivacional que nos ayuda a salir de situaciones adversas o conseguir cosas que nos tienen que dar la felicidad y demostrar nuestra significancia y valía.

El marco mental-emocional de estos dos tipos de motivación es de carencia en el que la felicidad y la paz interior son imposibles de forma duradera y como estado permanente. Así las personas nos encontramos en distintas “ruedas de hámster” donde corremos estresados evitando el dolor y buscando felicidad con tenacidad y energía, pero sin encontrar lo que anhelamos. Intentamos, con lo que hacemos y tenemos, demostrar algo sobre nosotros, darnos significado y midiendo con nuestros resultados nuestro valor como personas. Misión imposible de cumplir porque no existe el manómetro que pueda medir el valor del Ser. De ahí viene el anhelo de que algo nos falta, de que no hemos llegado del todo, de que la felicidad no es completa. Sentimos la imposibilidad de conseguir la ansiada paz interior y el entusiasmo intrínseco de nuestra mera existencia, sin hacer ni tener nada que justifique nuestro “Ser” y nuestra existir.

Para poder salir de este dilema y desasosiego mental-emocional, siguiendo con la fábula del asno es necesario comernos la zanahoria, es decir vivir felices independientemente de las circunstancias y conseguir resultados como la expresión máxima de nuestro Ser y nuestra plenitud sin querer demostrar nada sobre nosotros mismos, ni buscar darnos significado. Ahí es cuando somos verdaderamente libres mental y emocionalmente y la vida comienza a ser un juego que se puede disfrutar jugándolo. Ya que nada tiene significado y al mismo tiempo lo tiene todo, encontrando el significado en el sinsentido. Unos de los mejores coaches con los que he trabajado y de los que he aprendido esta diferenciación Stephan y María Craemer fundadores de la filosofía contextual dijeron una frase que me encantó: “No hay nada que hacer, ahora comienza”.

Y esa es la síntesis de las dos motivaciones anteriores (Tesis= “Motor-salir-de-algo” y Antítesis=“Motor-ir-hacia-algo”) que nos permiten pasar de un nuevo nivel de consciencia, cambiando la existencia dirigida y empujada por el anhelo y la búsqueda permanente, corriendo incansables en la rueda del hámster, por una vida plena y autodeterminada sin tener que demostrar nada sobre nosotros mismos porque todo está en orden. Una vida donde nuestra existencia es significativamente insignificante y todos somos únicos y exclusivos en nuestro Ser, sin tener que demostrarlo con nuestros resultados y nuestras acciones.

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en este estado de consciencia, donde los resultados son sólo expresión de nuestra plenitud porque no buscamos la felicidad fuera de nosotros, ni en nuestros resultados, es la clave para poder jugar feliz disfrutando del juego y con máxima confianza.

Conseguir resultados como la expresión máxima de nuestro ser y plenitud es lo que deseo a todos los jugadores que ansíen ganar grandes títulos con confianza y diversión en vez de con miedo, estrés y presión. Ese es el cambio mental de consciencia que hago en mi Mental-Coaching para que los jugadores puedan pasar del sufrimiento y la presión, al juego y la diversión en competición. Con mi Coaching ayudo a jugadores desde los 8 hasta los 65 años a liberarse de todos los frenos mentales para que puedan disfrutar de su tenis y ser felizmente significativamente insignificantes. Conseguir títulos y ganar partidos como máxima expresión de sí mismos, sin tener la obligación de darse significado e importancia a través de sus logros.

Muchas veces se ha contado la anécdota de cuando Toni mostró a Rafa la lista de campeones de Les Petit As después de ganarlo en el año 2000 para preguntarle cuántos de ellos habían sido número uno del mundo, dándole a entender que esa victoria no tenía mucho significado. En otra entrevista dice el entrenador de Manacor que a veces la gente exagera en el tema de la humildad:

A veces la gente exagera en este tema de la humildad de Rafa Nadal continua Toni, Yo creo que es más que un sentido de ubicación: tú sabes quién eres, tú sabes que el mundo seguirá exactamente igual sin ti… No hay que darle más importancia de la que tiene.”

Esta frase resume perfectamente la significativa insignificancia de nuestra existencia y ser consciente de ello es liberador.

¿Y cómo ser significativamente insignificante?, ¿cómo te puedo ayudar con mi Mental-Coaching a que puedas jugar al tenis con más felicidad y que dejes de sufrir y presionarte en la pista para darte significado e importancia?

Interesante resulta la pegunta, si tienes que darte sentido e importancia con tus resultados: ¿qué piensas realmente sobre tí?, ¿cómo justificas tu falta de significado y valor como jugador y persona? Con mi Coaching Contextual descubres con precisión cuáles son las convicciones que te bloquean, que te impiden disfrutar de tu tenis. Juntos examinamos exactamente qué sistemas mentales-emocionales te están frenando de los que no eres consciente. Estos sistemas y convicciones profundas producen los resultados que tienes en tu vida y estos resultados a su vez te confirman tus creencias más íntimas. Es como un círculo vicioso del que es imposible salir solo y te impide competir a tu nivel y disfrutar de tu tenis. Mi programa de Mental-Coaching interrumpe este círculo vicioso. Para mí es muy importante facilitar esta transformación porque en mí misma he visto que funciona y he experimentado que es posible enfrentar los grandes retos sin presión y estrés, sin tener que demostrar nada sobre uno mismo, sino como expresión de la plenitud y felicidad en la que vives.

Si deseas volver a disfrutar de tu tenis, jugar más tranquilo, más feliz, con más confianza en ti mismo, sin miedo al qué dirán. Competir sin presión de resultado y sin tener que demostrar nada sobre ti mismo con tus resultados, reserva tu «Sesión de Mental-Coaching» gratuita conmigo ¡Me complace mucho conocerte y ayudarte a marcar la diferencia en tu vida y en tu tenis!

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