Escoger bien los torneos, clave para los tenistas

montanes

MARC RAMON I CORNET / BARCELONA
Este pasado sábado hemos visto como Albert Montañés ganaba el título de Niza, sin duda un ejemplo de cómo escoger bien en el calendario. Los puntos logrados por el catalán, en una semana en la que la mayoría de jugadores aprovechan para descansar y preparar Roland Garros, son un importante botín que difícilmente podría lograr el tenista en el Gran Slam parisino.

En la semana antes de Roland Garros se han disputado dos torneos, que a diferencia de lo que sucede durante todo el año, finalizan el sábado para dar margen a los jugadores para afrontar el segundo Gran Slam del año, que como viene siendo tradición últimamente empieza el domingo.

Los dos torneos son Niza y Dusseldorf, ambos de la categoría más baja que hay en el circuito, 250. Justo antes de Roland Garros la mayoría de jugadores prefieren concentrarse en la preparación del torneo parisino, lo que hace que veamos a pocas estrellas en estos dos torneos. Ningún Top10 ha ido a estas dos competiciones que se disputan paralelamente y el jugador con el ranking más alto ha sido Tipsarevic, que caía en su primer duelo ante un qualy, el argentino Guido Pella.

Berdych estaba apuntado en Niza pero acabó borrándose lo que ha beneficiado y mucho a uno de nuestro veteranos, Albert Montañés. El tenista catalán suele ser un habitual en estos torneos menores en tierra batida, donde ha conseguido la totalidad de sus éxitos. Montañes sustituyó en el cuadro a Berdych por lo que evitó el partido de la primera ronda, ya que el checo tenía un BYE como primer cabeza de serie. Alguien podría decir que llegando Roland Garros quizá debería centrarse en la preparación, pero sus resultados en Niza dejan claro el acierto de su elección.

Los puntos que obtendrá Montañés como finalista del torneo parisino le permitirán ascender más de 30 puestos en el ranking, pasando del 82 que ocupa antes del torneo hasta cerca de los cincuenta primeros, lo que le dará la tranquilidad de no tener que pasar previas durante todo lo que resta de temporada.

Estos 250 puntos de Montañés son realmente un gran botín para el jugador, independientemente de lo que suceda en París y si finalmente le pasa factura su gran semana en Niza. Hay que tener en cuenta que para alcanzar estos puntos el catalán debería llegar por lo menos a cuartos de final (360 puntos), algo francamente complicado teniendo en cuenta su condición de no cabeza de serie y que ya en segunda ronda podría enfrentarse con el cuarto cabeza de serie, David Ferrer.

Escoger bien los momentos y los torneos

Los Top10 del circuito o los que están muy cerca de estas posiciones de privilegio tienen un calendario prácticamente definido, con la disputa de los cuatro Gran Slam, los 9 másters 1.000 y algún torneo de menos importancia que habitualmente es para la preparación de los Grand Slam (por ejemplo en Australia para debutar en la temporada o alguno en hierba antes de Wimbledon). Además a esto hay que añadirle algún torneo menor en su país de procedencia (Nadal en Barcelona, Federer en Basilea…) y algún compromiso, previo pago importante, para una exhibición o torneos sin puntos en el circuito.

Para el resto de jugadores hay muchas más opciones, ya que se disputan hasta 40 torneos 250, sin tener en cuenta por ejemplo los ATP Challenger donde también se puede conseguir un buen número de puntos. Hay semanas propicias para lograr los puntos y dinero que no se han conseguido durante meses anteriores, por ejemplo con torneos como los de ‘s-Hertogenbosch o el de Eastbourne, ambos preparación para Wimbledon pero donde todos los jugadores suelen descansar, ya que una semana antes ha finalizado Roland Garros y entre medio han tenido la oportunidad de preparase en la hierba en Halle o Queens. Además estos dos torneos, como sucede esta semana con Niza y Dusseldorf, finalizan justo cuando comienza Wimbledon.

Jugadores como Andreas Seppi, al que no consideraríamos nunca como un especialista en hierba, logró el primer título de su carrera en Eastbourne y otros como Benjamin Becker (el famoso tenista que retiró a Agassi y Moya), lograba en ‘s-Hertogenbosch el único título de su carrera. Precisamente en el torneo holandés tenemos un jugador como David Ferrer campeón en dos ocasiones, lo que le convierte junto a Nadal en el único jugador español capaz de haber ganado por lo menos torneos en todas las superficies que hay ahora mismo en el circuito.

El ejemplo de Guillermo García López de esta misma temporada

garcia lopezEl jugador de La Roda no estaba teniendo un gran año, con tres eliminaciones en primera ronda (Doha, Sidney y el Open de Australia) además de su derrota en la Copa Davis en Canadá ante Raonic. Tras bajar hasta el 99 del ranking García López disputó un challenger para coger ritmo de partidos y posteriormente no disputó el torneo donde teóricamente todos quieren jugar, en Open Banc Sabadell (Conde de Godó).

Su apuesta fue disputar esa misma semana el otro torneo del circuito, el de Bucharest, de menos categoría, donde además no tuvo que pasar la previa, algo que sin invitación sí hubiera tenido que hacer en Barcelona. Hay que tener en cuenta que en el Tenis Barcelona estaban los grandes especialistas de la tierra batida, especialmente todos los españoles.

Por el contrario en Rumanía tuvo muchas más opciones que además aprovechó a la perfección. Superó a Zeballos, Stakhovsky, Tipsarevic (un Top10) y Florian Mayer, cayendo en la final ante Lukas Rosol. Esta gran actuación le permitieron ganar 150 puntos y entrar entre los 70 primeros del ranking.

El caso de Fernando Verdasco en Niza

La elección de los torneos puede también ser un error en ocasiones. Algunos jugadores, que atraviesan por un gran momento en su carrera, quieren aprovechar ese momento y aceptan ser el reclamo de algunos torneos que a cambio les conceden una importante suma de dinero.

verdascoEn el año 2010 Fernando Verdasco estaba firmando su gran año y llegaba a Roland Garros como uno de los grandes favoritos, tras ganar el Conde de Godó y haber sido también finalista por primera vez de un Másters 1.000 (Montecarlo) y semifinalista en Roma. El madrileño tras caer en Madrid, tenía una semana de descanso antes de la cita parisina pero quiso ser el cabeza de cartel de Niza, torneo que precede al Roland Garros.

La experiencia no fue del todo exitosa, ya que perdía en la final logrando apenas 150 puntos, pocos para un Top10 que le hicieron además llegar exhausto al Roland Garros. La derrota además fue ante Gasquet y con momentos de increíble tensión, algunos que provocaron que el propio Verdasco insultara de manera bastante ostensible (“puto francés de mierda”) a su rival, en una ciudad francesa y a dos días de debutar en el segundo Gran Slam que también se disputa en Francia.

La tensión con la que sería recibido en París y el cansancio acumulado no le dejaron aprovechar la gran oportunidad que tenía, en la temporada de su carrera que llegaba mejor preparado a Roland Garros. Verdasco caía en octavos de final ante Nicolás Almagro llevándose prácticamente la misma cantidad de puntos que había logrado en Niza, 180. Dos semanas después perdía en la primera ronda de Wimbledon y su temporada, casualidad o no, ya no sería tan exitosa como lo había sido hasta ese momento.

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