En medio de un paradisíaco lugar de Gijón, paradigma de los grandes jardines, se encuentra la que parece ser génesis de las pistas de tenis en Asturias.

Un rectángulo de juego que data de las postrimerías del siglo XIX y que hoy se encuentra dentro del Jardín Botánico Atlántico, creado en 2003 por el Ayuntamiento de Gijón, que es un cuidado espacio abierto en el que se exhibe muy diversa vegetación del área del Atlántico Norte, bañado por llamativos cursos de agua. Ubicado frente a la Universidad Laboral, hoy Laboral Ciudad de la Cultura, edificio civil más importante de Asturias.

Entre las muchas joyas que guarda este Jardín Botánico Atlántico está La Isla, uno de los lugares de recreo más hermosos y reconocidos que se llevaron a cabo en el concejo de Gijón en la segunda mitad del s. XIX que, lógicamente, tiene tras de sí un creador.

Florencio Valdés Menéndez fue un gijonés miembro de la burguesía industrial y comercial, amante de la naturaleza y de la jardinería, emprendedor y buen promotor de la ciudad, cuyo sueño -al menos uno de ellos- era crear unos terrenos propios destinados al descanso, de cierta clase pero que el público pudiera visitar.

En 1870 Valdés encontró 5,7 hectáreas en el barrio de Cefontes, parroquia de Cabueñes, delimitadas por el arroyo de Cefontes, o de Barredo, el río Peñafrancia y las carreteras de La Magdalena y de Gijón a Santurio. Florencio permutó los bienes de la herencia de sus padres con el titular de las dos caserías de Cabueñes, para poder crear La Isla entre esos dos cursos de agua que la bañaban.

Poste red lateral pista tenis original GijónAsí surgieron, del ingenio y conocimiento de Florencio Valdés, estos espléndidos jardines de inspiración romántica y vegetación ribereña, de los más originales de Asturias.

Y dentro de La Isla, se encuentra la demarcación de la primitiva pista de tenis asturiana, cuyos orígenes describe con crédito la historiadora gijonesa María Prieto Vergara, autora de “Breve historia del tenis en Gijón”.

Un rectángulo de juego cuya superficie original sería hierba, sobre la que coincidieron familias de la alta burguesía, emulando el ocio de antaño de ingleses y franceses.

La superficie de la pista pudo ser modificada a instancias de Félix Valdés Cifuentes, hijo de Florencio, convirtiendo la hierba en tierra batida, ya que el vástago pudo habituarse a este firme en su etapa de estudiante en la bilbaína Universidad de Deusto. También es cierto, y sabido, que el mantenimiento de una pista de hierba natural es bastante más complejo y delicado, incluso en Asturias; por lo que recurrir al polvo de ladrillo era menos costoso.

No obstante, y según recogió Prieto Vergara, para el idóneo tratamiento de la nueva superficie “Obreros traídos de la fábrica La Industria trabajaban con esmero durante horas, mojando la superficie con grandes regaderas, pintando las líneas de la pista con cal y apisonando el suelo con un pesado rodillo de piedra. Esta teoría gana consistencia al encontrar una pequeña nota manuscrita en el libro de firmas de La Isla donde hay una referencia a un grupo de pelotaris”.

Pero la pista aún sufrió una nueva transformación que la convirtió definitivamente en dura, como inspirada en el mundo sajón posterior, ya que tornó la arcilla por un firme de hormigón y ladrillo cocido que se mantiene desde el inicio de la década de los años ’30 del siglo XX hasta nuestros días.

Pista tenis original de Gijón tras bonsáisEl rectángulo se encuentra rodeado de bonsáis, bulbosas, camelias (las predilectas de Florencio) y hortensias, y muy próxima al Laberinto de Tejos y a la caseta de baños, reducido espacio que hoy alberga una pequeña exposición sobre la vida de Florencio Valdés y la historia del jardín. La característica caseta a rayas tiene ante sí una escultura de Ceres, la diosa romana de la tierra, la agricultura y la fertilidad.

Por debajo de la pista y de la caseta se puede advertir el espectacular uso del agua de esta original quinta de recreo al mando del río Peñafrancia, con estanques, piscinas, cascadas, acequias, canalizaciones, y una noria entre los ingenios hidráulicos útiles para captar y distribuir el agua.

La aliseda del Peñafrancia y la carbayera del Tragamón de centenarios robles son dos bosques ejemplares que abrigan la zona.

En materia de competición, el tenis inició su despegue en Gijón en los albores del siglo XX. Una de las entidades pioneras fue el Gijón Tennis Club (1911), que organizó el primer Campeonato de Asturias de Tenis masculino, en individual y dobles; y posteriormente los campeonatos de España, denominados Campeonatos Internacionales, en 1917 y en 1920, cuando ganó Manuel Alonso, uno de los mejores jugadores salidos de las pistas madrileñas de O’Donnell, del Athletic Club de Madrid (hoy Atlético de Madrid).

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Goyo Ybort

Periodista y director de competiciones en ejercicio desde 1980. Su faceta periodística está labrada, esencialmente, en deportes, sobre todo en motociclismo y motonáutica; pero con notable actividad en automovilismo y tenis.

Ya en eventos, ha ejercido como responsable de comunicación en el Open Castilla y León Villa de El Espinar (ATP Challenger e ITF femenino), entre 2011 y 2017, dentro del equipo que dirige Virginia Ruano; en los Futures ITF Internacionales del Almanzora Costa de Almería de 2016; en los Futures ITF Majadahonda CIT (2014-2016) y Futures ITF Rozas Club (2011-2015), y en el ITF Junior Circuit Internacional Madrid, R.C.T. López Maeso (2002).

También ha intervenido en la comunicación del Circuito Corredor del Henares (desde 2003), del Circuito de Promoción de Tenis Base de Madrid (2011-2012), del Torneo Nacional Santa Teresa de Ávila (2013-2015, 2018) y del Longines Spain Junior Tour (desde 2014).