El método Davydenko

Nikolay Davydenko

Por Marc Ramon i Cornet
El domingo pasado Nikolay Davydenko se proclamaba campeón del torneo de Umag (Croacia), logrando así su segundo torneo de la temporada, tras haber ganado la semana anterior en Hamburgo. El jugador ruso ha ganado los diez últimos partidos de forma consecutiva logrando así regresar al TOP10, donde había permanecido las últimas cuatro temporadas, con la excepción de unas semanas este año, cuando caía hasta el número 12 por culpa de una lesión que no le permitía jugar en Australia y en los primeros Másters 1.000 (Indian Wells y Miami).

Davydenko se ha distinguido durante su carrera por un diseño del calendario distinto al de otros jugadores situados en las primeras posiciones del ranking ATP. El ruso suele ser uno de los que más torneos disputa y en muchas ocasiones estos torneos no son las citas más destacadas del calendario. Desde el mes de junio de 2007 Davydenko se ha mantenido cuatro temporadas entre los ocho mejores del mundo, sacándole partido a otra manera de afrontar el siempre complicado calendario del tenis profesional.

El ruso acumula 16 títulos en su palmarés, aunque ninguno de ellos es un Grand Slam y sólo dos podrían ser considerados de primer nivel (los Másters Serie de Miami 2008 y París 2006). La mayoría de sus títulos han sido logrados en torneos menores como el reciente de Umag, o anteriormente los de Varsovia, Estoril, Poertschach, Sopot, St. Poelten, Moscú, Adelaida o New Haven.

Con 28 años recién cumplidos Davydenko ha conseguido ser un fijo en la Copa Másters de los últimos años, la que reúne a los ocho mejores jugadores de cada temporada, demostrando ser uno de los más regulares del circuito a pesar que sus resultados en los cuatro Grand Slam no han sido especialmente brillantes, con cuatro semifinales en más de treinta participaciones. Su rendimiento en torneos menores, incluyendo su alto porcentaje en finales (16 victorias en 21 partidos), le han permitido mantenerse siempre en las primeras posiciones del ranking ATP.

Más torneos, pero también menos exigencia

Nikolay DavydenkoParticipar en torneos menores, tanto los europeos como la gira sudamericana de principios de año, evidentemente concede menos puntos y menos ingresos, pero también te da algunas importantes ventajas. En los dos últimos torneos ganados por Davydenko (Hamburgo 500 y Umag 250), el jugador ha disputado 10 partidos, consiguiendo 750 puntos y 300.000 dólares. En la actual temporada el jugador había participado en dos Gran Slams (Wimbledon y Roland Garros) y tres Másters 1.000 (Madrid, Roma y Montecarlo), logrando menores dividendos, 730 puntos y algo más de 250.000 dólares.

Así pues en apenas 7 días el ruso ha conseguido mejores resultados que en los cinco torneos grandes en los que ha jugado esta temporada, teniendo en cuenta además que en estos dos últimos torneos ha disputado 10 partidos y en el resto 15. Otro dato importante que hay que analizar es su desgaste físico. Entre Hamburgo y Umag ha jugado 21 sets (únicamente Hanescu le forzó un tercer set), prácticamente la mitad de los que tuvo que jugar en los cinco grandes.

La exigencia tampoco es la misma, ya que en estos dos últimos torneos no ha tenido que medirse a ningún Top20, siendo David Ferrer (23), el jugador con más alto ránking al que tuvo que enfrentarse. En los grandes torneos se midió con jugadores como Murray, Roddick o Berdich, ante los que no pudo llevarse el triunfo.

Davydenko no es el único

Hay otros jugadores del pasado y del presente que también han sacado mucho partido a esta manera de afrontar y escoger sus participaciones en el calendario de torneos. Tommy Robredo, a pesar de haber salido del TOP10, ha estado estos últimos años entre los mejores, ganando el título en torneos menores como Buenos Aires, Costa Do Sauipe, Metz, Bastad (2) y Sopot (2). Escoger un calendario similar al de Davydenko hizo que ambos coincidieran durante muchas semanas del añoNikolay Davydenko, algo que provocó una cierta amistad que llevó a Robredo a ser uno de los primeros jugadores que defendiera a Davydenko, cuando el ruso tuvo tantos problemas con el tema de las apuestas y los partidos amañados.

Esta temporada Robredo apostó por hacer la gira sudamericana (algo que no había hecho en años temporadas) centrándose así en la tierra batida. Sus resultados fueron inmejorables, con una semifinal, unos cuartos y dos títulos, lo que se significó 14 victorias por sólo dos derrotas, además de 680 puntos y más de 230.000 dólares en premios, cifras prácticamente idénticas a las cosechas con sus tres participaciones de la temporada en el Grand Slam (Australia, Wimbledon y Roland Garros).

En el pasado hubo otro gran especialista en tierra batida que explotó como nadie su presencia en torneos de menos nivel. Alberto Berasategui, en 1994, aprovechó como nadie su gran año la confianza que le reportó el ser finalista en Roland Garros, consiguiendo la friolera de siete títulos, uno de ellos precisamente fue en Umag. Todos estos títulos eran menores y todos el tierra batida, pero permitieron que el vasco ganara una lucha hasta la última semana por entrar en la Copa Másters, consiguiendo además el mejor ránking de su carrera (número 7). Esta decisión de jugar torneos de inferior categoría provocó que algunos de sus rivales por entrar en la Copa Másters criticaran la actitud del tenista vasco.

Berasategui inició aquel año por encima del número 30 del ranking y finalizó jugando en la Copa Másters ante Agassi, Chang y Bruguera. Esa temporada no participó en Wimbledon y Australia además de tener malos resultados en los Másters Serie (4 triunfos en cinco torneos). El jugador se centró en los torneos pequeños de tierra batida e incluso disputó (y ganó) algún Challenger. En poco más de un año, gracias a su increíble derecha y también a su elección en los torneos, Berasategui pasó de estar fuera del TOP100 a codearse con los mejores jugadores del mundo.

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