Tres caminos distintos hacia la victoria

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MARC RAMON I CORNET / BARCELONA
En los últimos años los grandes torneos se los reparten entre Federer, Djokovic, Nadal y Murray, que en pocas ocasiones dejan alguna opción a otros jugadores como Del Potro, Ferrer o Berdych. Es poco habitual, incluso en torneos de menor entidad, que el campeón final no sea un favorito, por lo menos alguno de los cabezas de serie. Aún así hay casos realmente increíbles en los últimos años, grandes sorpresas protagonizadas por jugadores que aún siguen en activo en el circuito. En este artículo repasaremos estas inusuales hazañas.

Cuando miramos cualquier cuadro principal de un torneo solemos mirar los rivales que tiene los Nadal, Federer o Djokovic en primera ronda, aunque en muchas ocasiones ( nunca en los Grand Slam), suelen tener un Bye (exentos de la primera eliminatoria). Si miramos todas la siglas de los cuadros en estas primeras rondas nos encontraremos siempre con dos, “WC y Q”, y en ocasiones también podemos encontrar otra, “LL”.

La “WC” corresponde a Wildcard, el término que se utiliza para las invitaciones que los torneos dan habitualmente a jugadores del país, normalmente jóvenes con futuro o otros veteranos con nombre, que por ranking no tendrían plaza en el cuadro principal del torneo. Por ejemplo en el último Open Banc Sabadell (el Conde de Godó), Albert Costa concedió estas invitaciones a jóvenes como Carreño-Busta, Carballes y Gerard Granollers, pero también a un veterano como Albert Montañés.

Otra letra que siempre encontramos es la “Q”, que significa Qualy, la que se refiere a todos los jugadores que han entrando en el cuadro principal tras pasar la previa de un torneo. Por último encontramos la más curiosa, la “LL”, el conocido como Lucky Loser, el “perdedor con suerte”. Se trata de un jugador que, tras perder en la previa y por lo tanto estar sin opciones de entrar en el cuadro principal, recibe una llamada de la organización que le comunica que podrá suplir la baja de algún jugador que finalmente no acude al torneo, algo que además es muy habitual la ATP. Ha habido casos de jugadores que han tenido que regresar con urgencia al torneo cuando ya estaban de camino al aeropuerto.

Como ejemplo podríamos coger el único Gran Slam que se ha celebrado esta temporada, el Open de Australia. En el cuadro principal, que siempre es de 128 jugadores, hubo un total de 16 qualys, 8 Wildcards y un Lucky Loser.

Evidentemente es difícil que alguien está jugando la previa, o que ni siquiera la consigue superar o que está invitado por tener un ranking bajo, acabe ganando el torneo, pero como siempre hay historias increíbles que demuestran que a veces el deporte no tiene lógica.

De la previa a un título de la ATP

Disputar una previa de un torneo y acabar ganándolo es algo muy poco habitual, pero justamente este año nos encontramos con un caso, el del Letón Ernest Gulbis, un jugador con mucho talento pero del que suele decirse que el dinero de su acomodada familia ha provocado que su motivación para el tenis no sea la adecuada.

ernest gulbisEste año inició la temporada por encima del puesto 130 en el ranking, cuando hace apenas dos años había llegado a ocupar el número 21. No participó en el Open de Australia ni en los torneos previos y su primer partido en ATP lo disputó en la previa de Rotterdam, que consiguió superar pero caía en segunda ronda ante Del Potro.

Tras otra segunda ronda, en este caso en Marsella y sin pasar por la previa, se inscribió en Delray Beach, curiosamente el primer torneo que había ganado en su carrera, en 2010. Sin invitación de la organización debió ganar tres partidos en la previa, aunque ante tres rivales asequibles para su nivel como Daniel Kosakowski (247), Illya Marchenko (135) y Denys Molchanov (217).

En el cuadro principal fue superando rondas, imponiéndose en las dos primeras a dos jugadores locales como James Blake y Sam Querrey. En cuartos se impuso al español Daniel Munoz-De La Nava y en semifinales al veterano Tommy Haas. Curiosamente en la final tuvo que medirse al jugador con menos ranking, el francés Edouard Roger-Vasselin (105), que había dado la gran sorpresa al eliminar al gigantón Isner. El letón, desde la previa, se proclamaba campeón de este torneo 250 de la ATP.

Así pues Gulbis tuvo que ganar ocho partidos consecutivos en poco más de una semana, uno más de los que disputan los finalistas de un Gran Slam. El premio fueron 262 puntos que le permitieron pasar de la posición 109 a la 67.

Además de la curiosidad de encontrar a un qualy capaz de ganar un torneo como Gulbis, se da la circunstancia que lo logró en Delray Beach, un torneo que en 2008 vio como un joven jugador de la fase previa de apenas 18 años hacía exactamente lo mismo, ganar ocho partidos consecutivos. El jugador en cuestión era el entonces desconocido Kei Nishikori, que jugó aquél torneo como el número 244 del ranking. Igual de curioso resulta el dato que en su cuadro también tuvo que superar a Querrey y Blake, al igual que lo hizo Gulbis cinco años más tarde.

El  increíble caso del Lucky Looser

Sergiy Stakhovsky es un tenista ucraniano de 27 años y actual número 93 del ranking ATP, aunque en 2010 llegó a ser el 31 del mundo. En el año 2008 arrancó en la posición 199 del ranking, una posición que le llevó incluso a disputar previas de torneos Challenger, como por ejemplo el de Wroclaw (Polonia).

sergiy stakhovskyEn el mes de febrero, cuando Stakhovsky estaba en la posición 209 del ranking, decidió disputar la previa de un torneo ATP, el de Zagreb. El jugador se impuso en la dos primeras rondas de la previa a dos jugadores italianos, Massimo Dell’Acqua y Luca Van, ambos por debajo del puesto 500 de la ATP.

En la eliminatoria definitiva, la que podía darle acceso al cuadro final, el ucraniano perdía ante el esloveno Blaz Kavcic. La suerte de una retirada de un jugador del cuadro principal provocó que recibiera la llamada de la organización del torneo de Zagreb y eso le permitió afrontar una primera ronda, aunque con la mala suerte de enfrentarse al segundo favorito del torneo, el gigante Ivo Karlovic, que además jugaba ante toda su afición.

Stakhovsky dio la gran sorpresa al ganar en tres sets, un triunfo que le hizo coger una gran moral logrando ganar ante dos importantes rivales más, los serbios Viktor Troicki y Janko Tipsarevic. En semifinales tuvo su partido más sencillo ante Simone Bolelli, entonces 66 del ranking. En la final llegaba lo más complicado, ganar al poderoso Ivan Ljubicic y además hacerlo en su Croacia natal. El ucraniano, con la moral por las nubes, se impuso con relativa comodidad por 7/5 y 6/4, firmando una de las grandes hazañas de la ATP de los últimos años.

Ese triunfo le supuso subir 82 posiciones en el ranking y un espaldarazo a su carrera que ya ese mismo año le permitió acabar en el Top100 de la ATP y seguir progresando como jugador, logrando en estos últimos años tres torneos más en el circuito.

Un Wild Card que llegó a ser número 1 del Mundo

Lleyton HewittHace 15 años, en enero de 1998, la temporada arrancó con los habituales torneos de preparación para el Open de Australia. El ATP de Adelaida es uno de ellos y los organizadores decidieron invitar a una de las grandes promesas del país, un joven de 16 años entonces desconocido pero que una década después llegaría a ser el número uno del mundo, hablamos claro está de Lleyton Hewitt.

Para contextualizar un poco esta historia hay que decir que Hewitt llegó al torneo invitado siendo el 550 del ranking ATP, a punto de cumplir 17 años y sólo con la experiencia de un partido en el circuito, un año antes también invitado en el Open de Australia, donde caía en primera ronda ante Sergi Bruguera.

Pues bien, ese joven de 16 años ganó su primer partido ATP ante un compatriota, Scott Draper (58 del mundo), y repetiría en la siguiente ronda otra vez ante un australiano Mark Woodforde, gran doblista pero en aquel momento destacando también en los individuales (46 en el ranking mundial).

Ya con toda la atención mediática pendiente, Hewitt no bajó el nivel y sorprendió en cuartos de final al norteamericano Vincent Spadea para medirse en semifinales con el mítico Andre Agassi, que no estaba en su mejor momento pero que acabó entre los 10 mejores de aquella temporada y ganó cinco títulos. Hewitt se impuso en dos tie breaks y se plantó en la final donde se midió con otro compatriota, Jason Stoltenberg, 79 del mundo pero ya con una importante carrera a sus espaldas.

Lleyton Hewitt, ya con ese gran carácter que ha demostrado durante toda su carrera, no se hundió a pesar de perder el primer set con cierta claridad. Ganó el segundo por 6/3 y el set definitivo en el tie break. Ese increíble triunfo, además de pasar a la historia de la ATP, le supuso subir en apenas una semana del puesto 550 al 200, una progresión que no se detuvo aquella temporada en la que finalizó cerca de los 100 primeros. Ese sería el primero de los 28 torneos ganados por Hewitt, una lista de triunfos que incluye un Wimbledon y también un US Open.

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